Consecuencias falta de padre y familia natural
Amor,  Educación en familia,  Virtudes y valores

3 CONSEJOS PARA ENSEÑAR CON MAYOR ÉXITO A MANEJAR LAS EMOCIONES

Hablar de emociones es un tema actual debido a su importancia en el desarrollo del niño.

A menudo observamos cambios de humor repentinos en los adolescentes, reacciones fuera de lugar, susceptibilidad… Todo un remolino de sentimientos y emociones les invaden.

Pueden pasar de saltar de alegría a liar una discusión por cualquier cosa y acabar llorando en un muy corto espacio de tiempo…

Su mundo afectivo interior está en plena ebullición como un volcán…

¿Qué le sucede? ¿cómo ayudarle a manejar esas emociones?

Te voy a dar unos consejos enfocados desde una perspectiva de la que poco se habla en este mundo de las emociones.

 

1. Enseñarle a conocerse y aceptarse así mismo.

Detrás de muchos de los comportamientos o carencias afectivas que muestran los adolescentes se encuentra el vacío que experimentan como respuesta al interrogante que consciente o inconscientemente se hacen:

¿Quién soy yo?

Saberse valorar a uno mismo es fundamental para poder desenvolverse con el resto de personas y con las tareas que se realicen.

Tendemos muchas veces a darle más importancia a lo negativo que hace el otro y sin embargo, la cantidad de cosas buenas que ofrece o puede entregar de sí, apenas salen a la luz.

Hemos de ayudar a que los chicos descubran su potencial, no encerrarlos en un mundo negativo en el que parece que todo lo hacen mal. De esta manera les será más fácil conocerse así mismo, aceptándose tal cual son con sus debilidades incluidas.

Reconocer esos errores y limitaciones que tienen será crucial para lograr este objetivo. Siendo realistas y sinceros consigo mismo, podrán vivir más sosegados y dirigir su atención a buscar soluciones concretas.

Necesitan sentirse reconocidos, recibir ánimos, apoyo, ser escuchados… a pesar de que su reacción pudiera decir lo contrario por mostrar en ocasiones pasotismo o rechazo.

 

consejos para manejar las emociones

 

Nos vamos conociendo más en la medida en que vamos teniendo experiencias con las demás personas. Observamos nuestras reacciones y las respuestas que recibimos de ellos. Si se nos muestra continuamente lo peor de nosotros y se nos etiqueta negativamente, ¿qué pensaremos entonces de nosotros mismos?.

Durante el periodo de crecimiento influyen en nuestra madurez los demás.

Lo ideal será, por tanto,  trabajar la educación de las emociones centrándola en que descubran lo mejor de sí.

 

2. Mostrarle el amor de Dios: El sentido de su existencia.

Si le  preguntamos por el sentido de su vida a un adolescente seguramente empezará a divagar y a decir lo primero que se le ocurra. Probablemente el sentido profundo no lo sepa.
Esa pregunta formulada anteriormente que se hace el adolescente, pero al fin y al cabo, toda persona nos la hacemos tarde o temprano, encuentra su sentido pleno en Dios.

El ser humano, hecho por amor y para amar, encuentra su verdad en el saberse amado antes de nada, inmensa y gratuitamente,  por Dios.

Este amor es incondicional, no exige nada, no tienes que dar la talla para merecerlo. No tienes que ser perfecto en todo lo que te prepones, ni dar a cambio algo.

Dios te quiere así, tal y como ahora mismo eres.

Saber esto les abre una vía llena de esperanza en un mundo que tan sólo se aprecia a las personas por lo que hacen, tienen o representan. No por quienes somos. Una sociedad que te tendrá en cuenta en la medida en que les seas útil pero en cuanto te descuides y falles un poco, te pisotearán.

Cuando una persona NO se siente así amada, difícilmente podrá amarse así misma completamente.

Es decir, amarse también en aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Nuestros repetidos fallos, nuestras limitaciones e incapacidades de hacer las cosas como deberíamos o deseamos, eso no nos gusta… Pero tampoco se puede amar realmente a los demás si no te amas a tí mismo primero.
No se puede dar lo que no se tiene.
Se podrán entregar algunas muestras de afecto, cariño… Pero, en contra,  se pedirá, mediante el modo de relacionarse, que le quieran, que le acepten, anhelando dentro de su ser llenar ese hueco.
Sin embargo, este hueco no puede ser cubierto íntegramente por nadie, pues todas las personas tarde o temprano fallamos cuando no actuamos como el otro esperaba.

Sin un encuentro íntimo con Dios, el ser de la persona no puede vivir al completo, en descanso y en paz.

Nos falta ese ingrediente principal del que estamos hechos y sin él, no podemos ser realmente felices, nos falta el verdadero Amor.

consejos para manejar las emociones

 

Vemos constantemente jóvenes que no creen en el amor para siempre pero que buscan ese amor deseado en las relaciones con los demás. Parejas que viven como si ya se hubiesen prometido un amor fiel e indisoluble pero que al tiempo encuentran el fracaso.
Matrimonios destruidos, familias rotas, adolescentes embarazadas o abortando. Niños desamparados y vendidos a merced de lo que les ofrezca la sociedad y se les cuela constantemente por cualquier medio.

En la raíz de todas estas situaciones, en numerosas ocasiones, está la falta de una verdadera experiencia del amor más puro.

Sin embargo, Dios cuenta con nuestra libertad para poder conocerle y amarle, como nos decía Santa Teresa de Calcuta:
“Ni siquiera Dios podría hacer algo por quien no  le deja espacio en su vida. Hay que estar totalmente vacío para dejarle entrar, de modo que haga lo que quiera”.
 

3. Inculcarles el valor de la resiliencia.

Toda nuestra vida gira en torno al amor, y en él se dan toda una serie de sentimientos que van desde el gozo y la alegría hasta el odio o la desesperación.

¿Cómo manejar esta bomba de emociones?

Actualmente se le da gran importancia en la educación formal a la educación emocional de los niños. Es bueno y muy necesario que sepan distinguir y expresar abiertamente sus sentimientos tanto a sus padres y educadores como también en las relaciones con sus iguales.

El mundo afectivo está comenzando a experimentar un resurgimiento muy valorado.

Son aspectos muy positivos pero que se quedan a veces en lo exterior, sin llegar a profundizar y, sobretodo, sin que esta educación se detenga en buscar la verdad interior que encierra ese mundo de afectos.
Cada persona, cada niño tiene dentro de sí todo un mar revuelto.
Se presenta la vida como un fluir de sentimientos. Sin embargo se olvida dar una explicación profunda y lógica ante los sentimientos de sufrimiento interno que todos, tarde o temprano, de una manera u otra, experimentamos.

Es por tanto  necesario enseñar a llegar a la raíz que ha provocado esa emoción o sentimiento.

[irp]
Conocerse a sí mismo como hemos visto en el primer punto, cobra ahora su máximo significado de este contexto. El saber manejar las diversas situaciones sin que nos lleguen a desbordar es una labor que se ha de aprender desde los primeros años. Y sobretodo en el seno familiar.
Llegar a ser capaces de solventar algún problema, de salir airosos sin perder el control de sí, poder perseguir una meta a pesar de los inconvenientes sin abandonar la esperanza por el camino…

Tener capacidad de sufrimiento y de frustración es más importante de lo podamos pensar…

Es lo que se conoce como la resiliencia: tener la capacidad de controlar nuestra respuesta ante los acontecimientos, con madurez.

Los sentimientos en una situación de angustia, ahí estarán, eso no se puede controlar. Es normal que si algo no marcha bien, uno llegue incluso a angustiarse, pero lo importante es que se aprenda a manejar esa angustia.
consejos para manejar las emociones
Lo realmente útil es que no se apodere de uno. El secreto está en aceptarla en primer lugar para, a continuación, buscar soluciones.
El tiempo (y la ayuda de Dios) hará el resto hasta que el problema que la ha generado se solvente.
Pudiera darse el caso de que el adolescente haya tenido cohibida una emoción negativa desde la infancia por alguna situación traumática. Quizás fue víctima de acoso escolar, sexual o cualquier situación que le ha supuesto un choque emocional y no ha sido capaz de expresarlo. Ésto ha de ser capaz tanto de expresarlo como de enfrentarlo para salir de esa carga emocional que experimenta.

Antes de terminar me gustaría que nos detuviéramos bremente en analizar otra cuestión.

¿Cuáles pueden ser las posibles causas, entre otras, de esta falta de manejo adecuado de las emociones?.

Podemos observar varios perfiles, lo cual lógicamente, variará mucho dependiendo de cada persona en particular:

Por un lado hay un ambiente generalizado que invita a una educación sin muchos límites y normas.

No es que se trate de poner muchas reglas educativas y que la casa parezca un cuartel. Ni calvo ni con tres pelucas. Con sentido común se hará.
El problema que hay en la sociedad, especialmente en la que yo más conozco, la española, es que se deja demasiada libertad a los chicos para que sean ellos los que tomen sus decisiones en temas que son competencia de los padres.
Cuando los chicos actúan libremente, en muchas ocasiones, ni son conscientes ni responsables de las consecuencias que se derivan de lo que hacen.

A su vez podemos hallar todo lo contrario: padres que sobreprotegen en exceso a sus hijos.

El motivo de esta pauta educativa suele estar en el miedo a que sufran lo más mínimo.
Las consecuencias directas es que  no aprenden el sacrificio  que cuesta hacer las cosas.
O también están los padres que no son capaces de darles un NO por respuesta por miedo a recortar su mal entendida libertad, su apego afectivo y de paso, evitar discusiones.

También están los padres que buscan hijos perfectos.

El perfil de esta educación se visualizaría en una continua exigencia y ante lo que el hijo puede caer en el desánimo, la desesperación y la baja autoestima.
consejos para manejar las emociones

Pero quizás uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos es que estos sentimientos y emociones que les invaden no se observan fácilmente.

No los exteriorizan y frecuentemente, se van acumulando en su interior hasta que explota su mundo emocional, por decirlo de alguna manera.
Hay un vacío de valores y virtudes firmes que se deben inculcar desde la familia: la fortaleza, la perseverancia, el saberse aceptar así mismo y a los demás. No buscar la perfección en todo con exigencia sino el hacer las cosas según la capacidad de cada uno y con amor. Enseñar el respeto por sí mismo y los otros, la obediencia a los padres y autoridades como pudieran ser los profesores. Tener disciplina en horarios…
Y, por supuesto, enseñar con la vida diaria el amor de Dios que es el que dará sentido a todo lo que haga en la vida.
La sociedad no acompaña en esta labor, pues la búsqueda del bienestar rápido y fácil es una constante. Así que les toca a las familias educar contracorriente.

Cuando se alcanza una cierta edad y no se ha aprendido a conllevar las frustraciones con decisión y por sí mismo, es cuando podrían aparecer las terribles consecuencias.


Para todo lo expuesto, te recomiendo este artículo que te ampliará  información: Conoce las consecuencias de una incorrecta educación.

Vemos a diario adolescentes y jóvenes que no saben manejar hasta los problemas más triviales, que buscan calmar sus inquietudes, miedos, agobios, sufrimientos interiores…
Su escapatoria suelen ser el consumo de alcohol descontrolado, de drogas desde edades cada vez más tempranas, prácticas sexuales (solos o acompañados) buscando placer, sentirse aceptados, queridos…
Mediante la violencia descargan esa carga emocional, con un comportamiento que muchas veces incluso les hace daño a ellos mismos.

Pueden generar dependencias afectivas como ya traté en este artículo: ¿Enamorado o con dependencia afectiva?… sin capacidad de autocontrol y menos de amar.

Los especialistas nos alertan de que el número de suicidios y prácticas de autolesiones está aumentando considerablemente, en Europa ya es la primera causa de muerte no natural en los adolescentes, preocupante, ¿no?

Estos chicos necesitan sentirse amados como tan sólo Dios lo hace. Para que aprendan lo que de verdad vale su vida y así, puedan respetarla, vivir con verdadera dignidad y amar a los que tienen a su alrededor.

¿Crees que se puede vivir plenamente sin conocer ni experimentar en tú vida el amor de Dios, gratuito e incondicional?
¿Te parece importante una educación basada en valores y virtudes desde la infancia para saber manejar las emociones?
¿Qué crees que está provocando estos comportamientos en los adolescentes? ¿Consideras que tienen que ver las emociones mal gestionadas?

Espero tus comentarios, dudas o sugerencias, y si te ha gustado, no olvides compartirlo con aquellos que te importan.

Un saludo y hasta pronto!!

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER
[irp]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *