Cuentos y reflexiones

Cuento con moraleja: El pequeño ratoncito. AUTOESTIMA

Este breve vídeo muestra un cuento con moraleja que nos ayudará a reflexionar sobre la importancia de la autoestima.

Aceptarnos y conocer que somos únicos e irrepetibles y por lo tanto, tenemos un valor inmenso que podemos aprovechar es fundamental para vivir felices.

No siempre somos conscientes de esto.

Muchos comportamientos negativos de los adolescentes provienen precisamente de no tener la autoestima alta, de no quererse así mismos, de pensar que no valen, que no son capaces de dar la talla ante ciertas personas.

Algunos pueden llegar a pensar que su familia no les quiere, que si su novia les deja es porque no tienen valía…

Por esto es importante que tengamos en cuenta enseñarles a descubrir las cualidades buenas y positivas que tiene y a su vez, a aceptar sus limitaciones.

De esta manera podremos favorecer su autoestima.

Veamos este cuento con moraleja para aprender más sobre la autoestima

El pequeño ratoncito

En una granja vivía un pequeño ratoncito que estaba muy triste porque pensaba que era un desgraciado por ser tan pequeño.
Cada vez que veía al caballo tan apuesto y esbelto, al gallo tan elegante cantando de madrugada y al toro tan bravo, se encerraba en su pequeño agujero para llorar y lamentarse de su poca suerte.
Los animales, sabedores de su valía lo miraban con cierto desprecio.

Cierto día de tormenta, estaban todos los animales metidos en el granero, pues era tal la cantidad de agua que caía del cielo que no se podía salir.

Al poco tiempo, comenzó a caer agua del tejado, hasta que éste cedió, se rompió y empezó a llover sobre ellos.

 

Pasados unos minutos el agua ya les llegaba por la mitad del cuerpo y nerviosos intentaban escapar de allí pero sin éxito pues la puerta estaba bien cerrada desde fuera.

 

El ratoncito, al ver ese panorama, no se lo pensó dos veces, escaló por la pared, se dirigió hacia el agujero que se había formado en el techo y luchando contra la fuerte lluvia y el viento para no caer.

Así consiguió llegar hasta el otro lado de la puerta, soltando el cerrojo y abriéndola para que, de esta manera, todos los animales pudieran salir de allí y salvar sus vidas.

Desde aquel día, el caballo, el gallo y el toro, que no pudieron olvidar esa gran hazaña del pequeño ratoncito realizada con tanta valentía, lo tuvieron en una gran estima y valor.


MORALEJA:

Todos somos distintos, únicos e irrepetibles, las comparaciones tan sólo sirven para incitar a la envidia, la soberbia y humillar a otros.

Todos valemos por lo que somos y no debemos buscar ser de otra manera. Aceptarnos y sacar lo mejor que tenemos poniéndolo al servicio de los demás es la clave para vivir felices.

Nuestra autoestima no debe depender de los otros.



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Un saludo y hasta pronto!!
ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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