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Sexualidad

¿Qués es el placer? ¿Libertad o esclavitud?

¿Qué es el placer? ¿Sentir placer te da más libertad o te somete a esclavitud?.

¿El placer esclaviza o hace más libre?

Placer, libertad y esclavitud son tres palabras cuyos significados son complicados de exponer por estar sometidos a la subjetividad del punto de vista personal. Cada persona le dará un significado u otro según su parecer.

¿No existe, según esto, una definición objetiva? ¿Una verdad universalmente válida para todos?

En este super artículo, yo voy a tratar de exponerte lo que es placer según algunas fuentes informativas y que te pueden ayudar a sacar algún provecho.

Veamos entonces cómo podemos estos tres términos examinarlos para  encontrar respuestas según la Verdad.

En primer lugar dejaremos claro que supone la esclavitud para así saber si el placer esclaviza o da más libertad.

¿Qué es la esclavitud?

Estar esclavo vendría a ser como la falta de libertad tanto interna como externa por estar sometido al dominio, o presión, quedando la propia voluntad anulada, limitada o manipulada en pos del mandato o deseo, implícito o no, de algo o alguien.

Es decir, que ser esclavo es tener la voluntad dominada por algo o alguien.

Podemos hallar muchos tipos de esclavitudes:

  • El miedo: Miedo al compromiso del matrimonio, miedo a sufrir por los hijos, miedo a no dar la talla…

 

  • Las limitaciones. Tal podría ser el ejemplo de la ignorancia. Cuando no sabes toda la verdad de algo, su realidad, sólo puedes hacer aquello que conoces por ese conocimiento quizás no sea el verdadero, lo mejor. O la limitación por la incapacidad de ser generoso con los demás, de compartir…

 

  • El «Ego»: Incluso podemos ser esclavos de nosotros mismos, de nuestro “yo”: Lo que quiero, lo que me gusta, lo que me apetece, lo que me da placer… Sin ser capaces de salir de ese mundo egocéntrico y egoista.

¿Qué es el placer?

qué es el placer? ¿Libertad o esclavitud?
Placer nos pueden dar muchas cosas, pero nos hace más libre o nos esclaviza?

 

Placer pueden darnos muchas cosas: leer un buen libro, tener una buena conversación, navegar en barco saboreando la brisa marina… Se generan unas sensaciones agradables que nos reconfortan. No aportan ningún mal si no se hace en exceso…

Pero también está el placer sexual y este es el que vamos a analizar por ser el que más controversia provoca.

 

El placer sexual nos puede llevar a la esclavitud ¿Por qué?

 

El problema de origen, según la socióloga Gabriele Kuby, radica en querer hacer de la libertad un valor absoluto, cuyo origen lo encontraríamos desde la Ilustración.

Los valores son cosas de la vida que les atorgamos una valía según nos ayuden más o menos a desarrollarnos y enriquecernos como personas.

Es decir, que nos ayudan a madurar y ser más felices.
Según esta experta anteriormente citada, hacemos de la libertad un valor absoluto.
Y quizás te preguntes qué tiene que ver la libertad con la respuesta que buscamos sobre la esclavitud a la que posiblemente someta el placer sexual.
No te preocupes que te lo explico ahora mismo.

¿Qué quiere decir esta afirmación del valor absoluto?

Hablar de libertad como valor absoluto lleva intríseca la idea de tener un derecho en pos de ejercer la propia libertad.
Para ello se desregularizan las normas sexuales.
Sabemos, y nos informan los expertos, que la vida está regida por normas, naturales o legislativas. Se dan para tener un orden en la vida y que las personas y poe ende, la sociedad, se desarrollen así adecuadamente.
Sin embargo, exite una paradoja con esta desregularización de las normas sexuales que es cada vez más patente. Se deja libertad de elección del sexo, de con quién tener relaciones sexuales, se relativiza qué es la sexualidad…
Se considera un tema privado y personal, que lo es, pero sin embargo se inmiscuye el Estado imponiendo ciertas leyes referentes a la sexualidad.
Pero volviendo al asunto del placer, nos podremos preguntar :

¿Se puede usar el impulso sexual del que estamos dotados si está fuera de control?.

Esto es lo que, por ejemplo, la ideología de género, nos quiere transmitir forzosamente. El placer nos guía en nuestras relaciones. Nos domina. Es el «sumo bien»… ¿Lo es?

Sobre este asunto te animo a leer este otro artículo si aún no lo tienes muy claro: ¿QUÉ ES LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO?

Ya vamos aclarando este término del placer y si da más libertad o por el contrario nos sumerge en una esclavitud ciega.

El placer en el matrimonio

Cuando hablamos de placer dentro del matrimonio todavía algunos tienen sus dudas sobre si es bueno o no.

El placer dentro del matrimonio adquiere un significado totalmente distinto al que sería el placer que se siente tras, por ejemplo, masturbarse.

No tiene absolutamente nada que ver con el amor recíproco, indisoluble, único, fiel y fecundo que gozan juntos varón y mujer, sin intereses egoístas…
Hay una diferencia clara entre lo que uno hace desde el «yo hacia fuera» no buscando un placer sexual como lo prioritario, a lo que se hace así mismo buscándolo.

El cuerpo no es un objeto. No se puede utilizar como un instrumento pues todo lo que con él se haga tiene sus consecuencias tanto en la mente, en su organismo y, por supuesto, en su alma.

 

¿que es el placer? Da más libertad o esclavitud?
Cuando uno busca el placer sexual para satisfacerse siempre esconde detrás un comportamiento egoísta (Egoismo: ego viene del término “yo” , ismo  de “práctica de” ) y el egoísmo es todo lo contrario al amor.
Por lo tanto, el que es egoísta, cuantas más cosas haga según esta actitud, menor será su capacidad de amar y mayor su aislamiento (interior o exterior).

Su soledad y de esta manera su esclavitud, irán in crescendo, no podrá gozar de libertad porque no puede amar.

Y estar sólo no puede aporta felicidad ( el hombre es un ser social, necesita de los demás para realizarse y ser feliz, no se puede vivir plenamente en soledad).

Dostoievski se preguntaba qué significaba el infierno, a lo que respondía «la incapacidad de amar».
Veamos lo que encontramos en el Youcat (para los que habéis leído más artículos míos, sabéis que me gusta usar de vez en cuando este Catecismo de la Iglesia para los jóvenes) para ver que nos dice el número 409:
“La masturbación es una falta contra el amor, porque convierte el placer sexual en un fin en sí mismo y lo desvincula del desarrollo integral personal en el amor entre varón y mujer…”

Es decir, que el placer sexual Dios lo ha creado para un fín específico y que no es otro que el de enriquecer y aumentar el amor entre los esposos…

Por supuesto que puedes usar de tu libertad para buscar el placer como quieras, cuando quieras y con quien te plazca. Pero te aseguro que cuanto más placer busques así, más infeliz serás.
La libertad de la que estamos capacitados los humanos supone saber elegir de entre una serie de alternativas la que más nos conviene por ser lo verdaderamente bueno.

Si aún no te ha quedado claro lo que es vivir en libertad, no dejes de leer este artículo: 8 secretos para vivir en libertad

El Dr. Enrique Rojas nos dirá:
No se es más libre cuando se hace lo que apetece, sino cuando se tiene la capacidad de elegir aquello que hace más persona.

¿Buscar el propio placer hace más persona?

La Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Laetitia, del Santo Padre Francisco, nos puede ayudar a reflexionar sobre esta búsqueda del placer como un instrumento para satisfacerse a uno mismo:
 “En esta época se vuelve muy riesgoso que la sexualidad también sea poseída por el espíritu venenoso del «usa y tira». El cuerpo del otro es con frecuencia manipulado, como una cosa que se retiene mientras brinda satisfacción y se desprecia cuando pierde atractivo. ¿Acaso se pueden ignorar o disimular las constantes formas de dominio, prepotencia, abuso, perversión y violencia sexual, que son producto de una desviación del significado de la sexualidad y que sepultan la dignidad de los demás y el llamado al amor debajo de una oscura búsqueda de sí mismo?”. (153).

Puedes leer también este artículo si deseas aclarar más este tema: ¿Quieres saber los secretos para tener sexo perfecto?

¿que es el placer? Da más libertad o esclavitud?

El placer sólo no es amor, el amor se expresa mediante el cuerpo. Para ello están también las manifestaciones de cariño que tienen un sentido más allá de lo externo.

No basta con una atracción física o el simple enamoramiento afectivo. Debe haber ya un comienzo de amor personal en la pareja.

En caso contrario, estos gestos de cariño lo que mostrarán en realidad serán el hambre de placer o de afecto que se tiene.
El otro no será vivido como una persona a la que entregarse, sino como un objeto que satisface mi apetito sexual del mismo modo que un caramelo satisface el gusto ( Mikel Gotzon Santamaría,Saber amar con el cuerpo”).
Hemos de estar atentos ante esa visión que se nos introduce incesantemente en medios informativos y de comunicación en la que la sexualidad es un puro instrumento de placer, delegada a pura genitalidad.  Puros instintos cual animales con una visión superficial y vacía de su riqueza profunda para las personas.
Esta sociedad está impregnada de una cultura hedonista que invita a buscar el placer ante todo y sin esfuerzo, darse el gusto… sin compromisos serios, sin rumbo, dejándose llevar por lo que pide el cuerpo.

Esto nos lleva a personas inmaduras, que utilizan a los demás según les apetezca o convenga. Son personas vulnerables que se dejan atrapar por sus propios instintos.

Karol Wojtyla en su obra “Amor y responsabilidad ( 1979) nos puede hacer comprender mejor esta realidad de lo que supone la libertad:
“Sólo el conocimiento de la verdad sobre la persona hace posible el compromiso de la libertad respecto de ella. El amor consiste en el compromiso de la libertad: es un don de sí mismo, y “darse” significa precisamente “limitar su libertad en provecho de otro”. La limitación de la libertad podría ser en sí misma algo de negativo y de desagradable, pero el amor hace que, por el contrario, sea positiva, alegre y creadora.
La libertad está hecha para el amor. Si el amor no la emplea, si no la aprovecha, se convierte precisamente en algo negativo, da al hombre la sensación de vacío. El amor compromete a la libertad y la colma de todo lo que naturalmente atrae a la voluntad; el bien. La voluntad tiende al bien y la libertad es una propiedad de la voluntad; por eso decimos que la libertad está hecha, para el amor: gracias a ella sobre todo, el hombre participa del bien”.
Sentirse limitado en algunas cosas da sensación de falta de libertad, pero cuando ese límite aparece para hacer algo por amor, esa misma limitación se convierte en un vehículo para la propia libertad de elección.
“El amor de voluntad aparece solamente desde el momento en que el hombre compromete a conciencia su libertad respecto de otro hombre en cuanto persona, de la que reconoce y afirma plenamente el valor. Semejante compromiso no consiste sobre todo en desear con ansia. La voluntad es una potencia creadora, capaz de sacar de sí misma él bien para darlo y no solamente de asimilarse un bien ya existente”.

“El verdadero amor, aprovechándose del dinamismo natural de la voluntad, se esfuerza en introducir en las relaciones entre el hombre y la mujer una nota de desinterés radical, a fin de liberar su amor de la actitud de placer (en las dos acepciones de la palabra). En esto consiste también lo que hemos llamado “lucha entre el amor y la tendencia”. La tendencia , quiere sobre todo tomar, servirse de otra persona, el amor, por el contrario, quiere dar, crear el bien, hacer felices”.
 
Las personas estamos llamadas a llevar una vida con la cabeza bien alta, con dignidad, empleando nuestra inteligencia, de la que Dios nos ha dotado. Podemos reflexionar y razonar ante las situaciones y así tomar decisiones, bien meditadas según lo que más nos conviene. Hacerlo según lo que más nos apetezca nos lleva a ser esclavos de lo que nos produce placer.

Vivir según las apetencias, lo que más guste o lo que uno sienta que le hace sentir mejor, es vivir sin utilizar nuestra inteligencia.

En este sentido el placer esclaviza.

El hombre inferior vive aferrado a lo inmediato, mientras que el hombre superior se proyecta hacia adelante, sacrificando la satisfacción pronta e inmediata.(Enrique Rojas).

¿Te consideras esclavo del placer o vives en libertad? ¿Crees que el placer esclaviza o hace más libre? Déjanos tú opinión en los comentarios.

Espero que estas líneas te hayan ayudado a encontrar respuestas a algunas dudas,  si es así,  ayuda tú también a otras personas compartiéndolo.

Y no olvides vivir cada día con la libertad que Dios nos ha dado utilizándola hacia lo que te mejore.

Un saludo y hasta pronto:

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

 

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