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Amor

¿Enamorado o con dependencia afectiva?

Estar enamorado es maravilloso. El mundo a tu alrededor gira en torno a ese amor que te vuelve loco.

Pero quizás en realidad lo que te ocurre es que tienes un enganche emocional o dependencia afectiva.

¿Quieres saber si estás enamorado o con dependencia afectiva?

Aquí te traigo un mega artículo para que te empapes del tema.
Vamos a ello!!

Tener las ideas claras en la vida es fundamental para poder vivir con un mayor equilibrio, descanso mental y saber por donde y hacia donde se camina uno.
Sin embargo, la realidad no suele ser así y podemos dudar de muchas cosas que nos rodean, unas sin apenas importancia pero otras fundamentales.
Muchos adolescentes y jóvenes andan desorientados con su inquieto mundo afectivo interior que, lógicamente, parece una bomba a punto de estallar. 
No obstante, pudiera ocurrir que se mezclen sentimientos y no se sepan distinguir bien.

Vayamos por pasos para saber si estás enamorado o por el contrario tienes una dependencia afectiva.

Primero vamos a diferenciar cada término para más adelante comentar de qué estamos hablando

¿Qué es estar enamorado?

Durante la adolescencia es normal que se sienta atracción por muchas personas con las que te cruzas a diario, incluso hacia personas del otro sexo.

Quizás son amigos con los que se siente algo más especial. No hay que preocuparse por ello pues nos pueden atraer muchas cualidades de ese amigo, lo cual es bueno.

Sin embargo, puede ocurrir que transcurrido un tiempo de roce con esa persona, esa atracción vaya a más ante lo que se pueda pensar que  estás enamorado.

 

Enamorado o con dependencia afectiva


Obviamente, como comentaba en otro artículo que te invito a leer aquí: ¿Quieres amar? Conoce los 12 tipos de amores que hay, toda relación comienza por una atracción.

Si hay sentimientos más profundos y surge ese primer atisbo de amor, podrá haber algo más serio en la relación.
Pero puede ocurrir que, en este caso, se llegue con el tiempo a crear una dependencia afectiva hacia esa persona.
Esta dependencia bien puede ser afectiva o tambien física, si se han tenido relaciones sexuales. Lo cual dificulta aún más el discernir si es un enamoramiento de verdad o no.

En este escrito me voy a centrar en el enganche o dependencia afectiva o psíquica.

Para ello veamos que nos dice la sexóloga Nieves González Rico. En sus numerosas publicaciones, nos comenta que el enamoramiento es una realidad sana y hermosa, pero no es un acto libre, fruto de una decisión.
Es por ello por lo que surge sin más y tras su aparición es cuando debemos de ir trabajando esos sentimientos con la inteligencia y la voluntad de la que disponemos. De esta manera podremos distinguir si esto provoca un bien en nosotros y en la otra persona, ya que puede ocurrir que aporte más aspectos negativos que positivos.

Puedes leer más sobre la libertad en este artículo: 8 secretos para vivir en libertad


Los sentimientos que van surgiendo tras esta primera atracción suelen enriquecer a la persona enamorada: está más alegre, se intenta esforzar en sus cosas, procura mejorar… La persona es relativamente libre en su actitud tanto interior como exteriormente.

Cuando esto no ocurre y en caso contrario, se van sembrando ciertos miedos, entonces claramente podremos visualizar que hay un problema. Esta problemática se aprecia en la aparición de preocupaciones, nerviosismo, ansiedad o desorden en diversos aspectos de la vida (alimentación, estudios, trato con los padres o/y hermanos…).

 

Enamorado o con dependencia afectiva

Estamos ante un enganche o dependencia afectiva o psicológica que no está aportando ningún beneficio a esa persona. Al contrario, la arrastra a un círculo afectivo y emocional del que no sabe cómo salir.

Entonces, llegados a este punto, la persona implicada no se puede mostrar libre pues esa dependencia se lo impide. No es capaz de manejar la situación. Es esclava de esa sensación de no poder vivir sin esa persona, se ha enganchado como si fuese la que le diese el motivo de su existencia.

Sin embargo, vive feliz pensando que lo único que le ocurre es que está enamorado.

Puede ocurrir que no se tenga conciencia de ello, de hecho, hay personas que sufren maltratos psicológicos e incluso físicos, y llegan a normalizarlos sin, por ello, pedir ayuda.

¿Qué hacer?

En este caso, las personas que están a su alrededor tendrán que implicarse.

En primer lugar estando muy pendientes de sus reacciones, comportamientos.

Mostra una actitud de comprensión, cercanía pero dejando bien clara la negativa ante esa relación que le está dañando.

Es primordial y punto de partida el hacerle ver que necesita salir de esa dependencia afectiva, que sea consciente de que le perjudica y quiera colaborar para ello.

Pero dado que es difícil que se conciencie y por si mismo salga de ese círculo afectivo, conviene buscar ayuda de profesionales  para  que se solucione esta problemática cuanto antes.

En estos casos, no es conveniente dejar transcurrir mucho tiempo por si se va despegando de esa persona por sí sola. Hay que afrontarlo como un desajuste emocional- afectivo que necesita ayuda externa.

El mundo de los afectos:

El mundo afectivo en las personas es maravilloso pero a la par muy complejo.

Comprender los propios sentimientos y emociones, a veces, y sobre todo en la adolescencia, resulta complicado, a lo que la cultura de la exaltación de los sentimientos en la que vivimos, no ayuda nada.

Los comportamientos, la gran mayoría de las veces, se tienen en base a lo que gusta o no gusta, apetezca más o menos, haga sentir mejor o peor… Y la inteligencia la dejamos arrinconada como si nada tuviese que ver con nuestra persona.

D. Tomás Melendo, nos dirá que una gran porción de las personas en la actualidad:

Actúan más en función de lo que sienten o experimentan (placer, dolor, tristeza, atracción, repugnancia, agrado, desprecio, satisfacción, resentimiento…) que de la bondad o maldad objetiva de su comportamiento, y de las consecuencias, por tanto, que esto pueda tener.

Sin embargo, como venía indicando, será la inteligencia la que ayude a la persona implicada en un caso de “dependencia afectiva” a salir de ahí.

Ella es la que encenderá la lucecita roja de la alarma indicando que algo no va bien, para lo cual se ha de poner a trabajar la fuerza de la voluntad.

Enamorado o con dependencia afectiva


Sobre la voluntad ya he hablado en varias ocasiones como aquí: Un principio para ordenar tu sexualidad: la voluntad


Goleman lo llama  dotar de inteligencia a la emoción, que puede servirnos de gran ayuda para conocernos a nosotros mismos y poder así tomar conciencia del dominio de los sentimientos.

Nos habla de dos tipos de mentes, la mente racional y la emocional, que interactúan.

  • La mente racional, es la encargada de la comprensión y de la reflexión.
  • La  emocional, nos da un conocimiento más impulsivo.

Ambas mentes se han de equilibrar constantemente, que es lo que ocurre normalmente.

Sin embargo, cuando aparecen las pasiones, la mente emocional desborda y secuestra a la mente racional.

Aquí está la clave de la inestabilidad de los sentimientos: la falta de equilibrio.

Para ello  es necesaria la educación de la voluntad y el conocimiento de estos sentimientos.

 

¿Qué provoca la dependencia afectiva?.

Son muchos los factores a tener en cuenta que se van acumulando. En unos casos tienen más peso uno y en otros los se mostrarán otras características como las más relevantes.

En general me voy a centrar en el tipo de relación y educación que en el hogar ha podido experimentar este adolescente que confunde el enamoramiento con la dependencia afectiva.

  • Detrás de esta problemática puede darse el caso de una persona que tenga algún desorden afectivo. Bien por alguna carencia que arrastre desde la infancia, alguna experiencia negativa que haya dejado una herida emocional o por la falta de apreciar la propia valía de su dignidad humana.

 

  • Pudiera haber tenido unos padres demasiado autoritarios, que han impuesto normas muy altas ante lo que el hijo ha sentido que no era capaz de alcanzar, que no era valorado y su autoestima se ha visto dañada.

 

  • O la inversa, padres demasiado permisivos que han favorecido un clima de búsqueda del bienestar inmediato y fácil sin esfuerzos. Unido al perfil de sobreprotectores, haciéndolos así dependientes de ellos para todo y carentes de libertad.

No existen los padres perfectos, es difícil saber educar.

Como se suele decir a menudo: los niños no nacen con un manual de instrucciones.

Enamorado o con dependencia afectiva

Pero estos prototipos de padres unidos a una personalidad peculiar del hijo, puede llevar a desequilibrios emocionales y psíquicos.

Si te interesa el tema de los distintos tipos de modelos educativos de los padres, en este artículo escribí algo sobre ello: Adolescentes y adicción: ¿La culpa es de la dopamina?


Sean los que sean los motivos, esta persona ha de ser sanada para volver a encontrarse consigo misma, con su riqueza interior.

Cómo enfrentar esta dependencia afectiva.

La no dependencia, la inmunidad y grandeza que tiene cada persona son un valor inagotable que no todos sabemos apreciar.

La dignidad humana nos otorga una categoría muy superior al resto de lo creado en el mundo.  Gozamos de una libertad que nos aleja de un amor egoísta.

Robert Spaemann sostiene que dignidad constituye:

«La expresión de un descansar-en-si-mismo, de una independencia interior»

Todas las personas estamos creados por amor y para amar, como otras veces he señalado, pero también necesitamos sentirnos amadas, por lo que los afectos ocupan un papel muy relevante en nuestras vidas.
La cuestión está en saber manejarlos adecuadamente, saber dominarlos cuando sea necesario sin dejarnos arrastrar por ellos haciéndolos pasar por el filtro.
Este discernimiento proveniente de nuestra razón que nos dirá si no es conveniente seguir por ahí, como decía más arriba, encendiéndose entonces la lucecita roja de alarma, o en caso contrario, abrir nuestro corazón hacia la otra persona.
Para poder alcanzar este discernimiento se hace necesaria una cierta madurez, y en estos años de adolescencia, la gran mayoría se pueden encontrar aún bastante desorientados.
Enamorado o con dependencia afectiva
Madurar no se consigue en dos días, se ha de tener una guía y apoyo para alcanzarla y esta madurez implica saber dirigir la propia vida hacia un objetivo claro y así no caer en una dependencia afectiva sabiéndola distinguir del estar enamorado.
Es importante  reflexionar y preguntarse así mismo:
¿Qué quiero en mi vida? ¿qué busco en esta relación?, ¿me ayuda a alcanzar mis metas o me perjudica?, ¿me enriquece como persona?
Ese ejercicio de la inteligencia del que hablaba arriba lleva implícito una reflexión seria en nuestros actos. Es un  “pararse a pensar” . Práctica muy olvidada actualmente pues se hacen las cosas por impulsividad. Al pensar podremos  dirigir nuestras obras hacia ese fin marcado con esfuerzo si fuese necesario.
Ahora párate a pensar y contéstate a tí mismo: ¿sabes lo que vales? ¿sabes cuánto vales? ¿te haces de respetar o te dejas humillar y utilizar?.

Te vendría bien leer este artículo: ¿Te dejas utilizar como un zapatos viejos? Descúbrelo.


Porque en el fondo, a muchos de estos chicos lo que os falta es descubrir ese sentido de vuestras vidas y su inmenso valor personal que no puede ser comprado, manipulado ni probado por nadie al antojo.

 

Entra en juego en esta situación la inmensa y maravillosa  libertad humana que cada uno tenemos, pero que se mostrará en su obrar y, por tanto, en las consecuencias que derivan de esta.

Bien dirigida puede ser una fuente de alegrías, pero que en el caso contrario, la capacidad de autodestruirse y destruir a los demás, puede alcanzar también niveles inimaginables.


¿Quieres saber cómo vivir en libertad?. En este artículo te expongo 8 secretos pra vivir en libertad.


¿Dónde puedes aprender a amar de verdad?

 

El amar a otro en cuanto otro, sin necesitarlo como por un interés se puede experimentar en la Iglesia.

En ella se enseña el amor al prójimo, a cada uno de los demás con sus limitaciones y defectos, con sus distintas culturas, razas, nivel económico… incluso amando hacia el que no siento ninguna simpatía, sin pedir nada a cambio, un amor gratuito.

Ahí es cuando se puede decir que al amarlo sin necesitarlo se es más libre y por tanto, más feliz.

De esta manera es cuando se logra amar de verdad.

Enamorado o con dependencia afectiva

 

El papel de la familia.

Por tanto, la familia aquí es clave para saber dar una educación afectiva correcta, basada en la libertad y evitando así que un hijo no sepa diferenciar entre tener dependencia afectiva o estar enamorado.

Esta educación se debe de hacer de un modo natural entre todos los miembros, amándose incondicionalmente, sin intereses ni faltas de atención ante las dificultades que cada uno experimente.

En la familia se valora a cada uno por quien es, también con sus errores, no por lo que haga o deje de hacer con intereses. Los miembros de la famila aprenden a ayudarse para mejorar más y más cada día…

Ante todo los padres serán los que dirijan con su ejemplo esta misión educativa y, sobre todo, la transmisión de la fe, con unos valores y virtudes fuertes que le servirán para toda la vida.

Mercedes Arzú de Wilson lo expone muy acertadamente al hablar de lo decisivo que supone en un niño que sea amado antes que incluso satisfacer sus necesidades más elementales. Esto no es ningún disparate.

Cuántos niños hay que tienen muchas más cosas y más caprichos de los que se podrían desear y, sin embargo, no disfrutan del amor de sus padres. Niños que manifiestan problemas de comportamiento, de atención, de estudios, desórdenes afectivas… niños víctimas, a fin y al cabo, de un mal y equivocado concepto de lo que es el amor.

Los padres podemos caer en el error que con todas esas cosas materiales son más felices, pero lo que ellos necesitan es a sus padres presentes.

Y por supuesto, a Dios. Sin Él, poco amor del auténtico van a conocer.


Puedes ampliar más información en este enlace a un artículo que te descubrirá ¿Qué es la felicidad? ¿Dónde está su origen?


¿Cuándo podemos detectar para prevenir que un hijo puede caer en la dependencia afectiva?

Durante la etapa preadolescente se puede ir percibiendo cuando un hijo es más débil afectivamente o presenta una autoestima baja. 

Se puede observar, por ejemplo, con el trato que muestre con sus hermanos y amigos, por lo que se ha de estar atento. A veces a nuestros propios hijos no los conocemos bien.

Hablar con los hijos sobre sus sentimientos, aprovechar acontecimientos cotidianos para que abra su corazón, mostrarles la belleza de la afectividad y del amor… puede enriquecer mucho a su persona.

Enamorado o con dependencia afectiva

Betsy Hart en su libro “Sin miedo a educar” trata la importancia de ayudar a los niños a comunicar sus sentimientos, a que los expresen.

De esta manera aprenden a reflexionar y pensar sobre ellos y podrán llegar a comprender mejor su carácter emocional.

Tal como defendía Aristóteles:

Conformar los sentimientos y ponerlos de acuerdo con la razón.

Se trata de que al conocer los sentimientos que les provocan las diversas situaciones, aprendan a dirigirlos hacia lo bueno sin caer en la esclavitud de actuar en base a lo que apetece o no, de las afectos o emociones.

¿Qué hacer si un hijo ya presenta dependencia afectiva?

Una vez presentada la problemática expuesta en alguno de los hijos, se  ha de valorar su alcance con ayuda de algún especialista, como ya he señalado, pero sobre todo, con un acompañamiento lleno de amor, con paciencia y serenidad.

Llevar la educación hacia un equilibrio afectivo- emocional es una tarea que requiere un gran esfuerzo diario y tiempo.

Pero debemos tener presente que estamos modelando frágiles corazones para que conozcan la verdad, lo bueno y lo bello y lo busquen en todo su actuar. Por lo que los resultados de esta educación se verán tarde o temprano.

Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”, relata en unas apasionantes páginas lo esencial que puede ser el tener o no riqueza en el interior, sabiendo aceptar hasta las situaciones de mayor sufrimiento inimaginable.

Los sentimientos de frustración, tristeza o sufrimiento los encontró de lleno en su vida. Experimentó en los campos de exterminio Nazi una cruda realidad de la que pudo aprender y de la que sacó lo más valioso que pueda un hombre encontrar: el sentido de su vida.

Aprendemos de él muchísimas cosas, entre ellas, el papel tan importante de la voluntad firme y bien dirigida hacia lo bueno.

El amor de Dios

El hombre es un ser-para-el-amor, procede del Amor que es Dios y es fruto del amor de un hombre y una mujer.

Dios nos ha creado por pura Gracia, por puro Amor, un amor gratuito que llevamos grabado como a fuego en nuestro interior y que nos empuja a amar.

Es una realidad ontología la de que en nuestra naturaleza llevemos intrínseco el amor.

Todas  las personas lo buscamos de una manera u otra, mejor o peor encaminados, pero es lo que mueve el mundo.

Cuando se pierde esta dimensión se entra en un círculo sin salida de infelicidad interior que se intentará aplacar con la búsqueda del éxito, del placer, de la diversión, del que te quieran…

Así lo que se consigue es desnaturalizarnos al dejarnos arrastrar por los instintos lo que desembocará en un vacío existencial.

Nuestra naturaleza, como ya he comentado, tiene una dignidad muy superior al mundo animal por lo que no debemos actuar como tales.

 

Los padres en la familia tenemos la gran misión de colaborar con el proyecto de Dios en la historia de cada uno de nuestros hijos.

Ellos deben saberse amados por Dios pero somos nosotros los que debemos mostrárselo mediante una adecuada posición.

Han de saber que los amamos siempre, no por su valía, si valen o no para esto o lo otro, si lo hacen mejor o peor.

Al final lo que importa es que los amemos incluso cuando no son tan maravillosos como nos gustaría.

Evitaríamos así muchas frustraciones que sufren niños que se han sentido incapaces de llegar a las exigencias que veían eran sometidos a su alrededor, convirtiéndose en chicos inseguros, déspotas o con baja autoestima…

 

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Espero que este artículo te haya ayudado a descubrir un poquito más el mundo afectivo que tenemos las personas y la importancia de saber diferenciar nuestros sentimientos.

De esta manera puede que aprendas a descubrir si estás frente a una dependencia afectiva o estás enamorado…

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Un saludo y hasta pronto!!

 

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

 

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