Relato con moraleja. El encuentro inesperado.
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El encuentro inesperado. Relato con moraleja.

EL ENCUENTRO INESPERADO.

Este es un relato con una moraleja que nos enseña como todo lo que nos ocurre es para algo que Dios tiene previsto para nuestro bien.

Puedes escuchar este relato en mi programa de iVoox Educando con fe y razón.

Marta llevaba años soñando en entrar en un equipo de baloncesto profesional. En el instituto había jugado y se le daba muy bien. Estaba ya casi finalizando la carrera de INEF y se le abría una oportunidad fantástica de especializarse en el mundo del deporte y ser entrenadora.

Pero  tuvo un terrible accidente con la bicicleta. Las piernas sufrieron múltiples fracturas y tuvo que ser operada en varias ocasiones.

Transcurrieron muchos meses en los que pasaba más tiempo en el hospital que en su casa. Allí los enfermeros eran muy simpáticos y al final todos los pacientes de la planta se conocían.

A pesar de eso, se pasaba los días llorando sin entender por qué le había pasado eso. Una tarde que estaba muy triste y depresiva, un enfermero que le hacía reír con sus bromas le invitó a ir a la capilla del hospital. Permanecieron dentro, en silencio un buen rato delante del Sagrario y tras esos minutos, Marta regresó algo confundida a su habitación.

No fue la primera vez pues en otras muchas ocasiones volvieron a visitar juntos a Jesús. Ella no era creyente. De pequeña hizo la comunión pero no volvió a pisar una Iglesia salvo para alguna boda como invitada. No tenía contacto con Dios, no sabía ni siquiera rezar, no se acordaba. Pero esas visitas le hacían sentir de un modo especial, algo le llenaba en su interior de una cierta Paz que no había experimentado hacía muchos años.

Cuando le dieron de alta definitiva, Marta continuó en contacto con Daniel, el enfermero. Le acompañó un día a unas charlas para jóvenes en una parroquia y allí escuchó algo que le cambió la vida para siempre.

DIOS TE AMA.

Poco a poco, sintiendo en su vida cada vez más ese amor de Dios, fue volviendo a su interior la alegría que había perdido tras el accidente.

Se lanzó a retomar el baloncesto, pues los brazos los tenía en perfecto estado y llegó a entrar en un equipo de profesionales de deportistas con minusvalía.

Era cada vez más feliz pero lo fue mucho más cuando se encontró delante del altar dando el sí quiero en su boda a Daniel, con el que formó una maravillosa familia con varios hijos teniendo siempre a Dios como centro y guía de sus vidas.

MORALEJA DEL RELATO:

Dios nos busca y lo hace por medio de las circunstancias de nuestra vida. Nada de lo que nos ocurre es por casualidad o por mala suerte.

Los cristianos sabemos que Dios nos va guiando para que experimentemos lo mucho que nos ama. Incluso de los acontecimientos malos, Dios siempre sabe sacar lo bueno.

Tan sólo tenemos que estar un poco atentos, y, con la ayuda del Espíritu Santo, discernir todo aquello que nos ocurre.

Un saludo, la Paz y hasta muy pronto.

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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