Homosexualidad e Iglesia
Ideología de género

¿Qué dice la Iglesia de la homosexualidad?

¿Qué dice la Iglesia sobre la homosexualidad?

La Iglesia ha dado su punto de vista desde hace muchos años sobre la homosexualidad. No es un tema nuevo. Hoy daremos algunas pinceladas más.

Hay quienes opinan que la Iglesia se entremete en «asuntos que no le conciernen». Sin embargo, muy al contrario, a la Iglesia le preocupa todo lo que tenga que ver con las personas, su felicidad y la salvación de su alma.

Su misión no es otra que dar luz en medio de las tinieblas y sobre este tema hay muchas tinieblas que se deben disipar.

Tan sólo con una vida iluminada se puede  descubrir la Verdad de la vida y la verdad ilumina la inteligencia y modela la libertad del hombre. (Veritatis Splendor)

Actualmente, y desde hace un tiempo, cada vez son más las personas que dicen salir del armario por haberse sentido oprimidas por una sociedad intolerante con los homosexuales. Pero ahora, con la aprobación de tantas leyes que favorecen la homosexualidad, se encuentran cada vez más «a gusto«.

Porque esto, al fin y al cabo, parece como si se estuviera convirtiendo en cuestión de «gustos«.

De hecho es lo que se les enseña a los niños en las escuelas, a los adolescentes en los institutos y a los  jóvenes en las universidades.

Según defienden los promotores, se han de enseñar las prácticas homosexuales anales y las bondades de la vida homosexual, como algo que se elige como una alternativa más para escapar de la imposición de la clásica, y casi ya aburrida, heterosexualidad.

Lo progre es ser homosexual, bisexual, transexual… o, como poco, defenderlos con uñas y dientes si hiciera falta, no vaya a ser que te tachen de homófobo…

Los ideólogos del género introducen en sus enseñanzas hasta la saciedad, que la verdadera igualdad y el verdadero progreso, es acabar con los estereotipos sociales y culturales que tanto daño, dicen, han causado a muchas personas a las que se les ha discriminado maliciosamente.

Y no digo yo que a lo largo de la historia de la humanidad y en muchos lugares distintos del mundo, han habido personas que han sufrido por sentirse rechazadas, perseguidas, discriminadas...

Tal podría ser el caso de las personas de raza negra, sin ir más lejos, a las que por cierto, no se les ha hecho ninguna ley específica para protegerlas.

Esto, por supuesto, hay que evitarlo y la Iglesia siempre lo ha condenado, incluyendo a las personas con tendencias homosexuales.

De hecho «Amarás a tu prójimo como a tí mismo» incluye este amor y aceptación a todos. ¿Acaso no hizo eso Jesús? Precisamente Él se acercó durante su vida pública a los rechazados por su sociedad: enfermos, impuros… y lo sigue haciendo por medio de la Iglesia.

Todas las personas, sin distinción de raza, religión, edad, cultura, sexo… deben ser respetas y protegidas por igual, tal y como recoge La Declaración Universal de los Derechos humanos.

Hay que aclarar que esa igualdad que piden, no se trata de que se les trate por igual a homosexuales que a heterosexuales o a hombres y mujeres. No hablan de igualdad en el sentido de mismas oportunidades laborales, sociales, salariales… Esto es un derecho que por supuesto todas las personas debemos tener y que precisamente, se tiene en la mayoría de los países desarrollados y en concreto en España. Es más, con las leyes LGTBI, ellos ya tienen más derechos que muchas de las demás personas que no tengan esas orientaciones sexuales.

La homosexualidad en la Iglesia.

La Iglesia sí que habla de verdadera igualdad, su igual dignidad, su igual valor, su igual grandeza.

Los cristianos somos creaturas de Dios e Hijos suyos, creados a su imagen y semejanza, ¿acaso puede haber algo que nos reporte mayor dignidad? Hemos pues de vivir como Hijos de Dios.

La homosexualidad, se presenta, incluso dentro de la Iglesia, como una opción que Dios acoge con vehemencia y misericordia.

No son pocos los cristianos, que confundidos ante tanta información (manipulada y sesgada de la verdad generalmente), aceptan esta afirmación. Pero es necesario que sea perfilada, pues una cosa en acoger y otra bien distinta lo que está ocurriendo.

Podemos incluso encontrar Biblias hechas para homosexuales las que, evidentemente, se han elaborado tergiversando el verdadero sentido, su verdadero mensaje de amor y paz.

Es un tema muy delicado y no podemos juzgar a nadie. Pero sí que hay que diferenciar lo que es la tendencia homosexual a la homosexualidad practicada u homosexualismo. Esto último más propio de los colectivos LGTBI en los que hay una visión de la persona muy alejada de su naturaleza. Hay intereses políticos, ideológicos y económicos que sustentan sus actuaciones.

No hace mucho hablaba con un conocido, cristiano y homosexual. Su cristianismo está basado en una creencias que ha ido amoldando a su punto de vista. Y, evidentemente, el tema de las relaciones sexuales dentro o fuera del matrimonio, o el acto sexual como signo del amor de Dios a la humanidad, entrega de Cristo a su esposa la Iglesia, suena a afirmaciones alejadas de «su cristianismo». De esta manera, el matrimonio cristiano, tal y como explico aquí, no tiene, ni de lejos el sentido real que enseña la Iglesia católica.

La Exhortación Gaudium et Spes nos habla del matrimonio como una Alianza donde el hombre y la mujer, unidos en una sola carne (Gen.2,24), se entregan y aceptan mutuamente en plena comunión.

Así que se podría decir, que la ideología de género nos ha traído una nueva secta a la sociedad (como las muchas sectas que han intentado destruir la Iglesia a lo largo de los siglos) en la que no pocos cristianos están cayendo. Y claro está, que como en cualquier secta que se cae, no se es consciente de la manipulación a la que se está siendo sometido.

Lo llaman amor y es sexo, lo llaman amor y es convivencia, lo llaman amor y es interés… deseos, sentimientos, sensaciones, emociones…

¿Se puede ser homosexual y cristiano?, evidentemente. La orientación, inclinación o deseo sexual hacia personas de un mismo sexo es algo que muchos cristianos sienten. Pero no por ello se dejan arrastrar por las mentiras de la ideología de género y los colectivos LGTBI.

Los cristianos debemos saber dar una respuesta bien fundamentada a esta ideología perversa que precisamente pretende aniquilar el cristianismo. Y en la Iglesia, en el Magisterio de la Iglesia Católica, tenemos todas las respuestas para ello.

La homosexualidad desliga al amor y la sexualidad de su verdadero sentido.

Las consecuencias para las personas son terribles. Pero sobre todo, lo son por destruir a la persona por dentro. Su alma, su ser queda roto con una profunda herida.

Y como esto la Iglesia lo sabe,  no puede aceptar la homosexualidad que defienden los loobies gais. Al igual que se pronuncia en otras muchas cuestiones, también lo hace contra las relaciones sexuales fuera del matrimonio o la masturbación, contra la prostitución, la pornografía o la pederastia…

Todo esto rompe con el sentido de la sexualidad como sagrada y creadora de vida para convertirse en un vehículo que busca el placer donde impera el utilitarismo entre personas. Y deja profundas heridas en el alma.

El amor hace que el hombre se realice mediante la entrega sincera de si mismo.

Estas palabras de S. Juán Pablo II en la Carta a las Familias nos pueden ayudar a reflexionar sobre qué significa esa entrega sincera de sí mismo. Una entrega donde no hay más intención que darse por amor al otro. Se busca su bien y por ello se entrega todo su ser, esto es, en cuerpo y alma.

¿Qué se entrega en una relación homosexual? o dicho de otro modo ¿Qué se busca en una relación de dos iguales? ¿Una entrega incondicional para hacer feliz al otro, realizarte dándote o más bien satisfacer la propia inclinación sexual que se siente, saciar el deseo y atracción que provoca una persona de igual sexo?

Seguiremos con este tema más adelante, porque da para bastante.

Puedes ver esta publicación en vídeo en mi canal de YouTube:

Un saludo, la Paz y hasta muy pronto:

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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