Relato de Jacob
La Historia de salvación,  Mi clase de religión católica,  Relatos bíblicos

Reflexión relato la elección de Jacob.

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JACOB, EL ELEGIDO POR DIOS.

El relato bíblico de Jacob forma parte del plan de salvación de Dios con el pueblo de Israel. Pero también tiene mucho que ver con nuestra vida. ¿Quiéres saber en qué?

Isaac heredó los rebaños de su padre Abraham y sus criados pero también heredó su bendición. Fue elegido por Dios para continuar la historia de salvación que haría con el pueblo de Israel.

Se casó con Rebeca pero no podían tener hijos. Oraban a Dios y con el tiempo Isaac y Rebeca tuvieron dos hijos mellizos. Pero los dos hermanos desde el vientre de su madre incluso ya se peleaban.

El primer hijo tenía mucho vello en brazos y piernas, se llamó Esaú. El segundo en nacer tenía la piel más suave y blanca: Jacob.

A Jacob le gustaba más permanecer cerca de las tiendas (sus casas), pastorear y labrar la tierra. Un día Esaú vio a su hermano Jacob que estaba cocinando lentejas Esaú, él era cazador y regresó muy cansado del campo. Sin pensarlo dos veces le dijo:

Dame un poco de ese guiso rojizo”. Jacob respondió: “Véndeme  primero tu derecho de primogénito. Con un juramento, Esaú le vendió ese derecho. Y entonces Jacob le dio pan y guiso de lentejas”.

Puedes leer el resto de este relato en la Biblia católica a partir de Génesis 25.

REFLEXIÓN SOBRE EL RELATO DE LA ELECCIÓN DE JACOB.

En primer lugar ya el nombre es bastante revelador. Jacob significa “la elección”. ¿Recuerdas que también Abraham fue elegido para ser el primer amigo de Dios?. Dios elige a quien quiere y se vale de las maneras que quiere para darse a conocer.

En esta historia vemos que Jacob era un muchacho mentiroso y tramposo. ¿Cómo es posible que Dios eligiera a alguien como él? Pues sí, porque Dios no mira a las personas por sus pecados, sino por la promesa del plan de salvación que hará por medio de sus historias de vida.

Esaú, un chico rudo, testarudo y bruto, no piensa en el futuro cuando le cambia la primogenitura a su hermano Jacob. Sólo piensa en su estómago, en llenar la barriga momentáneamente. No le interesan las bendiciones de Dios.

JACOB HUYE

Sin embargo Jacob también pagará caro su engaño. Es amenazado de muerte y tiene que huir a casa de su tío. Allí le sobrevendrán nuevos episodios con dificultades. Pero el Señor, que lo había elegido a él siempre le protege y ayuda..

Allí conoce a Raquel, la hija de su tío Labán y se enamoran. Pero para poder casarse con ella su tío le pide que trabaje para él 7 años. Cuando transcurre este tiempo Labán no cumple su promesa, le engaña y le casa con Lía. Tiene que trabajar otros 7 años par casarse con Raquel. Después ocurre otro acontecimiento en el que Labán quiere volver a engañar a Jacob, éste se ha enriquecido y su tío envidioso pretendía robarle. Así que tiene que volver a huir pero no puede ir a su casa, a casa de sus padres ya que allí le esperaba Esaú para matarle. Esa tierra es Canaán. La tierra que Dios dio como promesa a su padre Isaac y su abuelo Abraham.

EL ENCUENTRO DE JACOB CON DIOS

Una noche, de regreso, cuando está en la orilla del río Yaboc, se encuentra atrapado sin salida. Tras el río está su hermano Esaú con cuatros hombres para matarlo y a la otra orilla, su tío Labán. Está angustiado y preso del miedo. Había hecho pasar todos sus bienes  y familia al otro lado de la orilla y en esos momentos cuando se encontraba sólo, un hombre se le acercó y comenzó a luchar con él. Estuvo así hasta el amanecer. Durante la lucha se dio cuenta de que ese hombre era Dios mismo. Al finalizar le dijo: Desde ahora no te llamarás ya Jacob, sino Israel, que quiere decir “Fuerte con Dios”.

REFLEXIÓN DEL RELATO DE LA ELECCIÓN DE JACOB COMO ISRAEL

Jacob durante esa lucha se dio cuenta que era débil, que no podía vencer a ese hombre y cuando por fín se dió cuenta que era Dios contra el que luchaba, le pidió su bendición. Reconoció que era poderoso y que él no podía vencerle.

Jacob se reconcilió con su hermano Esaú. Vivió con él en el país de Canaán y tuvo 12 hijos. Pero esto te lo explicaré en otra ocasión.

Jacob fue el elegido por Dios pero no fue hasta el momento de verse hundido por la tristeza, el sufrimiento, la angustia, la soledad y el miedo cuando no experimentó verdaderamente el poder salvador de Dios.

Dios le escogió  a pesar de su pecados y su bendición lo fue preservando de todos los peligros.

A nosotros nos puede suceder lo mismo. Dios te ha escogido, al igual que a Abraham, Isaac y Jacob, para hacer en tu vida una historia maravillosa y llevarte a la vida Eterna, la felicidad para siempre.

Pero para esto has de serle fiel y hacer lo que te pide, lo cual está en los mandamientos.

Cuando llegan los problemas, sufrimientos… entonces es cuando se pondrá a prueba tu Fe, al igual que le ocurrió a Abraham, modelo de nuestra fe. Ellos, los primeros Padres fueros fieles al Señor y así consiguieron una vida llena de bendiciones. Esto es porque se dieron cuenta que solos no eran capaces de hacer nada bien, tan sólo con la ayuda de Dios serían capaces de salvar sus vidas.

¿Crees que todo lo puedes hacer solo?

Piensa en algo que haces y que te haga sufrir. Por ejemplo, hay personas que siempre están mintiendo. En el fondo se dan cuenta que eso no está bien, que no consiguen nada bueno. Aunque al principio parece que se salen con la suya pero después tiene consecuencias negativas. Y aunque intenten una y otra vez no mentir, ese pecado está muy arraigado en su interior y no pueden dejar de hacerlo. Así que como Jacob, cuando reconozcan su debilidad, que ellos no son tan perfectos y no pueden solos, será cuando, con ayuda de Dios sí que podrán.

Dios le cambió el nombre de Jacob por el de Israel.

El cambio del nombre, al igual que con Abraham (Abran), simboliza que ha hecho una gran Alianza con el, una promesa de que tendrá su bendición para siempre. Con su ayuda, si es fiel y le obedece, le irá bien todo.

Por esto, Israel significa “fuerte con Dios”.

Dios quiere también hacernos Israel en este sentido, seremos fuertes en lo débil pero con Dios. En el Nuevo Testamento, en una Carta de San Pablo a los Corintios, se habla de esta fortaleza con Dios (2Cor. 12, 8-10):

«Con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.»

Cristo es fuerte con Dios como Jacob y el nuevo Israel.

También en este relato aparece la figura de Jesús. Ese nuevo Israel es Cristo que con su cuerpo débil luchó contra el demonio que le tentó para no hacer la voluntad de su Padre. Pero fue bendecido y venció la muerte con ayuda de Dios.

Otro aspecto importante de este relato es que en la lucha de Jacob contra el ángel, quedó cojo. Esta cojera la tuvo ya el resto de su vida. ¿Por qué? Porque todo tiene sus consecuencias y en muchas ocasiones quedan en nosotros para que no olvidemos quien es el que realmente nos puede salvar del peligro, del mal de este mundo, del pecado. Así Jacob nunca olvidará que es Jacob y que en ese hombre pecador, mentiroso, tramposo… el Señor ha actuado.

Al final del relato dice que se reconcilió con su hermano Esaú. Esta es una muestra del poder que regala siempre Dios a los que son fieles y le obedecen. Nos da poder de amar y reconciliarnos con nuestros enemigos. Para poder volver a su casa, esa tierra de Canaán que simboliza la Vida Eterna, Jacob tenía que entrar con un corazón humilde porque no se puede ser feliz si hay odio en nuestro corazón hacia alguien.

Esto es al fin y al cabo lo que trajo Jesús al mundo, el perdón y el amor entre todos.

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Ahora te toca a tí reflexionar un poco:

¿Alguna vez has sentido miedo de algo? ¿Has sido capaz tu solo de acabar con ese miedo o has necesitado ayuda?

Piensa en algún pecado o alguna limitación que te hace sufrir y no eres capaz de evitarlo, ¿quién crees que te puede ayudar?.

Jacob y Esaú se reconciliaron ¿En qué sacramento recibimos nosotros, los cristianos, ese perdón de Dios?.

Un saludo, la Paz y hasta muy pronto:

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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