Argumentos que desmontan las nuevas familias. ¿Es amor?
Educación en familia,  Ideología de género

Argumentos que desmontan las nuevas familias ¿Es amor? Parte 2.

¿Basta el amor para aceptar que todas las uniones en las nuevas familias son iguales?

Llevamos ya algunos años escuchando hablar del amor libre y últimamente el poliamor. Conceptos bastante aceptados por la mayoría de la sociedad. Bueno, más bien por los que no tienen bien claro qué es el amor verdadero.

Si sumamos el adoctrinamiento que están llevando en los colegios en los que se les indica qué es amor y qué es el amor perjudicial del que hay que huir… tenemos el resultado final de una sociedad cada vez más desestructurada y no solo socialmente, si no, y lo más importante, moralmente, sin sentido, llena de personas que se dejan llevar ciegamente al son de lo que dicten las modas.

Y en esta época nos ha tocado la moda del amor subjetivo, diría yo, en el sentido de que cada uno puede amar como le dé la gana, como desee. Porque recuerdo que estamos sumergidos en la sociedad del sentimentalismo y del relativismo, donde predominan los sentimientos por encima de lo razonable y objetivo. De esta manera puedes amar a quien quieras y como quieras.

No me voy a detener ahora en explicar qué es el amor, pues ya lo hice en otro artículo. Pero según este concepto fluido, pasajero y pasional de amor, “si hay amor hay familia”. Así que, dentro de unos años, la relación de un hombre con un menor que sea consentida por ambos, formarán una familia. O dos hombres con una mujer que se amen formarán un trio amoroso que tendremos que aceptar como familia… O si no, tiempo al tiempo.

El amor en una relación homosexual.

Eese amor es deseo, afectos, sentimientos y placer. ¿Se ama al compañero o se tienen sentimientos hacia él? ¿Se ama al hijo, verdaderamente, como un regalo que ha sido dado?, ¿o quizás es considerado como una posesión, no como un regalo de Dios hacia los padres?

En las familias de transexuales

Por otro lado, podemos encontrar fácilmente padres que dicen que por amar a sus hijos no quieren verle sufrir si se sienten de otro sexo. Este es un tema que realmente me pone los pelos de punta.

¿Se ama verdaderamente a los niños que crecen en esas nuevas familias que incluyen a los transexuales, a los que se les extirpan partes sanas, se les condena a una vida sometida a costosos tratamientos hormonales con gravísimas consecuencias para su salud como el cáncer, esterilidad de por vida, la depresión y la tendencia al suicidio, entre otros?  ¿A los niños a los que se les confunde sin que lleguen a desarrollar su verdadera identidad sexual, llevándolos a grandes desequilibrios identitarios, dejándolos guiarse por lo que quieren como niños caprichosos que se empeñan en un caramelo y se le concede, se les está otorgando una vida feliz?

Consecuencias cambio sexo

Con los años se está viendo claramente que no. Cada vez son más los que deciden al cabo de los años, revertir hacia su sexo biológico natural, pero ya es prácticamente imposible volver a la normalidad. Suponen grandes sufrimientos de por vida. En Suecia, el país que nos venden como un paraíso de bienestar, andan alarmados por el aumento del 1500% en diez años de niñas con disforia de género con edades entre los 13 a 17 años[3]. Esto no es casualidad. Es fruto del adoctrinamiento.

De hecho, en el Reino Unido, ya han prohibido el cambio de sexo a menores de edad. ¿Será que se han dado cuenta que es una atrocidad enseñar esto a los niños?

Pues esto es lo que nos traen estas nuevas familias. Un disparate multicolor en el que los niños son los verdaderos perjudicados.

El amor no es excusa para aceptar que cualquier unión sea una familia.

El verdadero amor en una familia natural

Porque la verdadera armonía y estabilidad que el niño necesita para madurar, desarrollarse adecuadamente y ser feliz, se da en una familia estable formada por un hombre y una mujer. Pero no porque lo diga yo, si no por la evidencia de hace siglos, tal y como ya comenté en mi anterior artículo sobre los beneficios de la familia natural.

El amor es algo muy profundo y no se puede limitar a los sentimientos externos de me gusta, me cae bien, lo pasamos genial, nos compenetramos, nos comprendemos… el amor también supone compromiso para siempre, estable, supone aceptar el sufrimiento y las crisis juntos, pero sobre todo el dar al otro lo mejor para que el otro sea feliz, y no buscar en el otro que me haga feliz a mí y si no es así lo cambio por otro.

El amor no es algo estático y estéril, sino que engendra vida que son los hijos. Y para eso Dios nos hizo diferentes pero complementarios: hombre y mujer.

Hacer el amor” no es echar un polvo. Hacer el amor es amarse hasta el extremo de entregarse uno al otro. Entregando también la posibilidad de ser padre o madre.

“Hacer el amor” no es buscar el placer, es darse amor y eso reporta placer. Pero porque Dios lo ha querido así, no para que lo hagamos egoístamente, si no para que ambos gocemos juntos, no a costa del otro.

En una relación de hombre y mujer, dentro de un vínculo matrimonial el hijo aprenderá que el amor es entrega incondicional, para lo bueno y lo malo, en la salud y la enfermedad y todos los días de su vida. Ese amor es el que al hijo se le debe enseñar.

El hijo sabe de donde viene, de ambos, lo que refuerza su identidad y sentido de la vida.

Pero a la vista está que ese concepto de amor está cada vez más alejado de la realidad confusa a la que se enfrentan la inmensa mayoría de adolescentes y jóvenes.

La sociedad necesita familias fuertes y estables que revaloricen la unidad, el compromiso, la fortaleza, valores morales y los vínculos de amor verdadero que enriquecen a sus miembros y por tanto al resto de la sociedad.

Si igualamos todas las uniones a la familia natural estamos destruyéndonos como sociedad. En nuestras manos aún está el educar a nuestros hijos hacia el verdadero concepto de amor que les harán muy felices o dejarlos a merced de las ideologías progres…

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Un saludo, la Paz y hasta muy pronto:

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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