Las BIENAVENTURANZAS y sus VIRTUDES. Enseñanza según la Biblia
¿Te suena la palabra Bienaventuranzas? Una palabra que no utilizamos mucho, aunque seguramente sí que la hayas escuchado, pero ¿conoces realmente qué significa? Quédate hasta el final porque te puedes sorprender.
Jesús estuvo predicando durante 3 años y una de sus enseñanzas más maravillosas que nos regaló son las Bienaventuranzas, dentro del llamado Sermón de la Montaña, durante el cual también explicó a sus discípulos el Padrenuestro, cuyo significado aprenderemos en otro momento.
En este capítulo vamos a aprender datos curiosos del Monte de las Bienaventuranzas, donde tuvo lugar esta enseñanza, cuáles son las bienaventuranzas y para qué sirven en nuestra vida, cómo se cumplen todas y cada una en la vida de Jesús y en la nuestra, y, para terminar, cómo se relacionan con las virtudes. Completo, ¿no?
Las Bienaventuranzas en las Escrituras
Las bienaventuranzas son 8 y las encontramos en la Biblia en el Evangelio Mt 5-7, por si quieres echarle un vistazo antes de esta reflexión. San lucas las menciona también, pero más brevemente.
Antes de comenzar vamos a repasar el vocabulario de este capítulo
Las palabras que hay en la Biblia se escribieron hace muchos siglos, en una época y cultura totalmente distinta a la nuestra, por esto, necesitamos muchas veces que nos expliquen el verdadero significado.
Bienaventuranzas:
Enseñanzas de Jesús sobre cómo lograr la verdadera felicidad. Procede de la palabra “bienaventurado” que significa feliz, es la felicidad y paz profunda que se experimenta con Dios.
Sermón:
Anuncio, discurso o enseñanzas de Jesús durante su predicación a los discípulos.
Manso:
Una persona buena y tranquila.
Afligido:
Una persona apenada, dolida.
Regocijo:
Inmensa alegría.
Redención:
Salvación. Perdón de los pecados. También usada como justificación en la Biblia.
Misericordia:
Una virtud que nos hace sentir amor hacia los demás para ayudarles y tenerles en cuenta, especialmente sus necesidades.
Virtud:
Disposición de una persona de actuar hacia el bien y lo bueno sin esfuerzo.
Y ahora sí… comenzamos.
¿Te parece qué conozcamos primero algunos datos curiosos del Monte de las Bienaventuranzas?
Este Monte está en la región de Galilea, cerca de Cafarnaún, donde vivía Jesús como te conté en otro capítulo, pero si te digo la verdad, en la Biblia no aparece su localización exacta. Se sabe que es este monte por la recopilación de datos históricos y las investigaciones realizadas. Además, se encuentra muy cerca de donde ocurrió el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, y posiblemente fue donde eligió a los 12 Apóstoles.
El nombre verdadero del monte de las Bienaventuranzas es “Éremos”, pero lo conocemos con este otro nombre porque allí realizó estas enseñanzas de las que te voy a hablar a continuación.
En este lugar se pueden ver cerca los restos de una antigua Iglesia de la época bizantina edificada allí, pero casi no queda nada. Ahora hay una preciosa Iglesia construida en 1937 con 8 vidrieras en las que están escritas cada una de las bienaventuranzas en latín. En el suelo hay dibujos de las 7 virtudes relacionadas con estas bienaventuranzas, que podremos analizar más adelante.
A las afueras tiene unos jardines y un comento de monjas franciscanas, así como dos hospederías para peregrinos, información importante por si te animas a ir de visita.
¿Te gustaría saber por qué son tan importantes las bienaventuranzas para las personas?
Imagínate que vas hacia un lugar del que desconoces su dirección, necesitarías un mapa para llegar, ¿no? Pues ese mapa son las bienaventuranzas para nuestra vida.
Te recuerdo que puedes dejar tus dudas o comentarios aquí abajo y te responderé rápidamente.
San Juán Pablo II, en la homilía de una la misa para jóvenes que tuvo lugar allí en el año 2000, a la que tuve la gracia de poder asistir, afirmó que tanto el Monte de las Bienaventuranzas como el Monte Sinaí, donde Moisés recibió las tablas con los 10 Mandamientos de Dios, cuya explicación puedes encontrar aquí, son como el mapa de nuestra vida cristiana. Dijo que son como un resumen de nuestras responsabilidades como cristianos.
Porque ahora veremos que las Bienaventuranzas son enseñanzas que toda persona debería tener en cuenta en su vida, pero especialmente, nosotros los cristianos, que estamos llamados a evangelizar, a dar testimonio del amor de Dios a nuestro alrededor y que tenemos esperanza en llegar algún día al Cielo.
¿No te ha ocurrido alguna vez qué no sabías qué hacer o decir ante alguna situación? Pues fíjate qué aquí tenemos una guía excelente para saber cómo actuar, y además es gratis.
La Ley de los 10 mandamientos y las 8 Bienaventuranzas son como el camino que nos llevan a Jesucristo, para ser auténticamente cristianos adultos en nuestra fe.
Veamos cuáles son las 8 bienaventuranzas antes de comenzar con su fabulosa explicación.
- «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
- Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
- Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
- Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
- Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
- Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
- Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
¿Sabías que cada una de las bienaventuranzas se han cumplido en la vida de Jesucristo? Veamos algunos ejemplos:
La primera, la segunda y la cuarta reflejan las palabras del profeta Isaías que Jesús leyó en la Sinagoga en Nazaret de cuyo significado ya te hablé. ¿Recuerdas qué se refería a los pobres, mansos, afligidos…?
Jesús ha vivido desde que nació como un pobre más, sin riquezas, ni siquiera pudo nacer en su casa, si no en una cueva con animales. Tampoco de adulto tenía su casa propia, pues como te conté, vivió en casa de San Pedro, aunque la mayoría de las veces estaba por ahí predicando.
Jesús siempre se ha mostrado manso y humilde de corazón, nunca fue violento ni usó la fuerza con las personas, aunque le rechazaran y quisieran matarlo.
También Jesús lloró, como nos recuerda la 3ª bienaventuranza, ¿lo sabías?
Por ejemplo, cuando murió su amigo Lázaro, o cuando entró en Jerusalén para celebrar la Pascua judía, lo que celebramos el domingo de ramos (Lc19,41), y por supuesto, sin olvidar su mayor aflicción, la más intensa que ningún hombre haya podido experimentar, que fue en el Getsemaní.
En esos momentos que estaban a punto de apresarlo y de comenzar así su pasión y posterior muerte, dijo:
“mi alma está triste hasta la muerte” (Mt 26, 38).
Dicen que llegó a llorar lágrimas de sangre, increíble, ¿verdad?
El único que hace la verdadera justicia de la que habla la 4ª bienaventuranza, es Jesús. Luego analizaremos qué significa la palabra justicia porque no es tal y como la entendemos hoy en día.
Jesús siempre aparece como aquel que es compasivo y misericordioso con todos, lo cual se refleja en la 5ª bienaventuranza. Es el que ha perdonado a todas las personas dando su vida en la Cruz, abriendo las puertas del cielo a todo el que cree en Él y sigue sus enseñanzas.
Su corazón siempre ha sido limpio, sin mancha de pecado, sin maldad, amando siempre a su Padre Dios por encima de todas las cosas. Recordándonos la 6ª bienaventuranza.
La paz, de las que nos habla, ha sido su anuncio durante toda su misión, su trabajo diario como verdadero Hijo de Dios. Ha proclamado el amor hacia los enemigos, no la guerra y los enfrentamientos y ha mostrado a todos el camino para llegar al Reino de Dios. Esto se refleja en la bienaventuranza 7ª. Él es el cordero sin mancha que no abrió la boca cuando lo llevaban hacia la muerte, para darnos así la vida eterna. No devolvió los insultos ni salivazos, ni los amenazó.
Por último, en Él se cumple la 8ª bienaventuranza. Ha sido perseguido desde que nació, durante su misión, su vida pública hasta su pasión, crucifixión y muerte. También mintieron sobre él, lo insultaron.
Jesús es el cumplimiento de todas las bienaventuranzas y es nuestro modelo de vida.
Por esto, ¿qué te parece sí vemos cómo se pueden cumplir estas bienaventuranzas en nuestra vida?
Si te están surgiendo dudas, ya sabes que puedes comentar. Y si te está gustando, ayuda a otros a que también conozcan estas palabras compartiéndolo y dándole un super like, te agradecería tu apoyo.
La 1ª bienaventuranza nos habla de los pobres de espíritu.
Podemos pensar que se refiere a los pobres que no tienen dinero o casa, pero en realidad son las personas que sienten que no son nada sin Dios, que necesitan de Él, de su Palabra, que no son soberbias, sino humildes, que no están obsesionadas por tener riquezas y cosas de este mundo, sino en las cosas de Dios.
A esto nos llama Dios, a la humildad, a buscarlo siempre a Él, a ponerlo lo primero en nuestras vidas. Recuerda, no solo de pan vive el hombre, como nos recuerda el libro del Deuteronomio, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
La 2ª bienaventuranza se refiere a los que lloran.
Nos pueden ocurrir cosas que nos hacen entrar en tristeza y sufrimiento, por lo que lloramos. Es un llanto provocado por acontecimientos tristes o por haber tomado una decisión por tu fe, por poner a Dios lo primero en tu vida ¿Has tenido que dejar a tu novio porque te estaba alejando de Dios? ¿Se ha enfado contigo algún familiar por defender ideas cristianas? ¿tus amigos te dejan de lado porque te consideran demasiado beata por rezar o ir a misa?
Todo eso lo haces por amor a Dios, pero puede causarte una enorme tristeza y hacerte llorar. Él te ve, y en esos momentos no olvides nunca que Jesús es tu único consuelo, Él será el que haga justicia ante las injusticias que te ocurran por ponerle a él lo primero, lo verás si confías y tienes paciencia, y ten por seguro que te abrirá las puertas del cielo.
Los mansos de los que habla la 3ª bienaventuranza son los que no son violentos, no responden al mal con el mal, los que son dulces y amables.
En ocasiones respondemos con malas palabras o con ira. Dios nos pide que seamos bondadosos, que cuando nos traten mal o nos digan palabras que nos hacen daño, no seamos bruscos, sino mansos, que respondamos con amor, y si en esos momentos no es posible porque estamos muy enfadados, es mejor permanecer en silencio y apartarnos, y por supuesto, rezar por esa persona.
Sobre el hambre y sed de justicia se nos habla en la 4ª bienaventuranza.
Quizás se te venga a la cabeza la justicia económica, que todos tengan dinero y los políticos no gasten el dinero público en tonterías, si no en ayudar a los más demás. A lo mejor piensas en la justicia social, o política… pues no, estas palabras de Jesús que aparecen en las bienaventuranzas, las encontramos en la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios que nos habla de Jesús como el que “se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención” (1Cor1,30)
Esta 4ª bienaventuranza, es para los que tienen hambre y sed no en el sentido de que quieren comerse una hamburguesa y un vaso de agua, si no que desean hacer la voluntad de Dios.
Es el deseo de vivir plenamente felices, deseo que tenemos todas las personas, pero no todo el mundo conoce que sólo el amor de Dios lo sacia. Es la necesidad que se siente de tener una respuesta de Dios en nuestra vida.
Nos puede ocurrir que nos hacen o dicen cosas que no nos merecemos, que no nos tienen en cuenta en el trabajo o con el grupo de amigos. En esos momentos deseamos hacer justicia, pero de la mala, devolviendo ese mal. Por esto Jesús nos enseña esta bienaventuranza, que nos ayuda a devolver al mal con el bien, con la fuerza del Espíritu Santo, podremos tener obras de amor. Hacer el mal solo trae más sufrimiento, dolor e infelicidad. La justicia de Dios es la del amor, es la de recompensar a cada uno según sus obras de amor.
La 5ª bienaventuranza nos invita a ser misericordiosos.
Decíamos antes que quizás te encuentras en situaciones que te hacen injusticias, que dicen mentiras sobre ti, que te insultan o desprecian. En lugar de enfadarte con esas personas, muéstrales amor, muéstrales la misericordia, verás la recompensa, comprobarás que, al dar amor, recibes amor. Dios te bendecirá. También se refiere a tratar con misericordia a todos aquellos que quizás no te agradan mucho, o a ese compañero que te cae mal. Y por supuesto, significa también tener misericordia con los que sufren, con los pobres, los oprimidos, los enfermos, los ancianos o los necesitados de amor porque están solos.
La 6ª bienaventuranza es también muy importante, pues hay que mantener un corazón puro para poder ver a Dios.
Es decir, para experimentar su amor en nuestra vida, y poderlo ver algún día cara a cara en el cielo hemos de ser puros. Sin embargo, hay cosas que nos pueden alejar de tener este corazón limpio, como pueden ser cosas feas y malas que se ven en internet, que nos hacen daño y nos hacen pecar. También los malos pensamientos hacia alguien, la murmuración, las críticas… eso nos hace tener el corazón lleno de rencor, y por supuesto, de pecados. Hay que pedirle a Dios que nos ayude a superar las tentaciones que nos llenan el corazón de oscuridad y maldad.
Para trabajar por la paz, como aparece en la 7ª bienaventuranza, hace falta cumplir las bienaventuranzas anteriores: tener el corazón puro, ser misericordioso con los demás, ser manso, y pobre de espíritu, es decir, ser humilde.
El mundo está lleno de maldad, de ira y odio. Vemos a nuestro alrededor peleas, guerras, matrimonios que se rompen, delincuencia, asesinatos… Sólo con Dios en nuestra vida podremos a nuestro alrededor sembrar paz con nuestros actos y palabras. No responder con violencia a los demás, aunque nos hagan daño, tal y como nos enseña Jesús. Cuando discutimos con amigos o familiares podemos elegir dos caminos, intentar transmitir paz o encender más la hoguera del mal. En nuestras manos está qué opción escoger, pero recuerda, que somos Hijos de Dios y estamos llamados a dar ejemplo con nuestra vida a los demás.
Por último, en la 8ª bienaventuranza se nos da ánimo durante las situaciones de persecución.
Cuando Jesús terminó de comunicar las 8 bienaventuranzas a los discípulos dijo:
Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Esto es algo muy difícil de aceptar. ¿Somos capaces de no enfadarnos cuándo alguien miente sobre nosotros?
Hay personas que sienten rabia porque creas en Dios, porque haces el bien… entonces son capaces de mentir sobre ti. Por esto dice Jesús “por mi causa”. También pueden reírse de ti, o ser perseguido hasta el punto de que te discrimen, te expulsen del trabajo, o incluso te maten, como ocurre hoy aún en algunos países. ¿Qué te ha ocurrido a ti? Si quieres puedes compartir con todos tu experiencia.
Para colmo después Jesús continúa diciendo:
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos
Es decir, que encima que tenemos que aceptar todo eso, tenemos que estar alegres.
Pues sí, esto es lo que nos pide Jesús en estas Bienaventuranzas, imposibles de cumplir para nosotros, pero no para Dios si nos apoyamos en Éll. ¿Crees qué no puedes? Empieza a intentarlo y lo comprobarás.
Ese “alegraos y regocijaos” es real, ¿no han muerto muchos mártires y santos dando gloria a Cristo Rey siendo asesinados por causa de su fe? Porque ellos sabían que su recompensa sería grande en los cielos. Estaban convencidos que ese es el mayor premio, pues tenían la convicción de que de nada había mejor que vivir para siempre felices con Dios en el cielo.
Ya estamos terminando, así que deja tus comentarios sí algo no entiendes y suscríbete si deseas estar al día de estas explicaciones.
Las bienaventuranzas están muy relacionadas con las virtudes, ¿lo sabías?
Las virtudes se clasifican en teologales, que son la fe, la esperanza y la caridad, y las virtudes cardinales, humanas y morales, como, por ejemplo, la alegría, la prudencia, la paciencia o la justicia ¿quieres conocerlas?
Hemos visto que las bienaventuranzas nos enseñan el camino hacia la plena felicidad mediante nuestras obras, por medio de las cosas o hábitos que hacemos. Las personas que tienen virtudes lo tendrán más fácil, porque les saldrá hacer ese bien de forma instintiva, automática, sin darse cuenta. Es fabuloso, ¿no crees? Por esto debemos trabajar la fuerza de voluntad para lograr estas virtudes y así ser bienaventurados.
La virtud de la caridad está presente en casi todas las bienaventuranzas.
El amor hace posible ser pobre de espíritu, manso, misericordioso, tener un corazón puro o trabajar por la paz. Pero claro, hablamos del amor de Dios, no de un amor egoísta que busque su propio interés, sino el bien para los demás.
Para tener un corazón pobre de espíritu que se nos pide en la 1ª bienaventuranza la virtud de la fe nos puede ayudar a tener a Dios siempre en nuestra vida, buscando hacer su voluntad con la virtud de la humildad, no creyéndonos superiores a Él y a los demás.
Ante el llanto que aparece en la 2ª bienaventuranza, tenemos la virtud de la alegría interior, que Dios hace posible que sintamos a pesar de los sufrimientos. También nos ayuda la virtud de la fe, porque ese llanto lo calmará nuestra creencia firme en Dios junto con la virtud de la esperanza.
La mansedumbre es una virtud que se relaciona con la palabra manso, está presente en la 3ª bienaventuranza, con la virtud de la templanza que nos ayuda a estar en un punto medio, a controlar nuestras emociones. También la virtud de la justicia nos ayuda ser buenos, a tener piedad con los demás.
La 4ª bienaventuranza la podemos asociar a las virtudes de la paciencia y la esperanza porque para saciar esa hambre y sed de Dios, hemos de ser pacientes ante los acontecimientos que no entendemos, con la esperanza de que seremos saciados del amor de Dios.
La misericordia de la 5ª bienaventuranza está unida a la virtud de la caridad, del amor hacia los demás, y a la virtud de la justicia y la prudencia, darle a cada uno lo que le corresponde por su dignidad humana con misericordia.
La 6ª bienaventuranza nos habla del corazón puro, para lo que las virtudes de la templanza, la pureza y la prudencia son las ideales. Éstas nos facilitarán el autocontrol para no ver o hacer cosas que nos manchan el corazón con el pecado, sin olvidar la virtud de la fortaleza para mantenernos firmes.
La virtud de la templanza, tener moderación y control sobre nosotros, nos ayuda a trabajar por la paz, presente en la bienaventuranza 7ª. También la virtud de la fortaleza, porque la paz se consigue con esfuerzo, intentando dirigir las acciones hacia el bien y lo bueno sin fomentar el odio y la violencia.
Cuando seamos perseguidos, insultados o rechazados, como aparece en la 8ª bienaventuranza, hemos de tener presente que las virtudes de la fe, la esperanza, la fortaleza y la caridad son nuestro mejor escudo para aceptarlo. Si lo hacemos por amor a Dios y a los demás alcanzaremos el Reino de los Cielos que podremos poder comenzar a experimentar ya en esta vida.
Creo que con estos ejemplos ha quedado claro qué nos aportan a nuestra vida las bienaventuranzas.
Espero que te haya sido de provecho y hayas aprendido muchas cosas. Si te ha gustado déjame un super like y comparte con otras personas para que también aprendan estas enseñanzas. Y si nos te has suscrito aún , te animo a hacerlo
Un saludo, la paz y nos vemos en el próximo episodio:
Alicia Beatriz Montes Ferrer


