Relación eugenesia - eutanasia
Defensa del Cristianismo

Relación eutanasia- eugenesia. Parte 2.

La relación de la eugenesia y la eutanasia no conocida

Como ya pudimos ver en el primer capítulo, la eugenesia trata de mejorar la raza humana. Para ello emplean métodos totalmente ilícitos de muerte, despreciando las vidas de los que no les interesan y muchas veces lo hacen mediante la eutanasia.

El científico Francis Galton fue el promotor de la eugenesia. Pretendía incluso que el Estado seleccionara las parejas para formar matrimonios y lograr así una raza mejorada. Lógico es de suponer que para aquellos que aún tenemos un mínimo de principios morales, esto supone un atropello hacia la dignidad de cualquier persona, pues todos tenemos un valor supremo.

La eugenesia y la eutanasia tienen bastante relación y es lo que veremos hoy.

Las prácticas eugenésicas se llevan a cabo de un modo encubierto.

Tal podría ser mediante los abortos hacia los niños que vienen con alguna enfermedad, incluso a los ya nacidos. ¿O no es esto acaso un modo de seleccionar qué personas deben vivir y cuáles no?

El objetivo es lograr personas más sanas, más inteligentes y perfectas. De esta manera se ahorran grandes recursos del Estado para el cuidado de estas personas y se evita el sufrimiento. Lo más lamentable es que son muchas las personas que esto lo ven normal.

Para aceptarlo, antes se ha adoctrinado durante décadas a la población, destruyendo sus principios y valores en favor de una vida placentera en la que de cualquier atisbo de sufrimiento hay que huir. Propio de sociedades inmaduras que solo valoran la diversión y el confort.

Tanto la eutanasia como la eugenesia atentan contra la vida humana, concretamente de los enfermos.

Dicen que la eutanasia es un bien para las personas, e incluso un derecho y la llaman eufemísticamente “muerte digna”. Pero si analizamos con detenimiento esta práctica, podremos comprender lo que hay detrás realmente.

La eutanasia se considera la forma de ayudar a morir bien a una persona que tiene una enfermedad muy grave, estando ya en estado terminal y se le acelera el proceso de muerte. Y generalmente se da en personas mayores de edad. Pero esto es sólo en teoría, porque en la práctica la realidad deriva por otros caminos.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que una persona puede tener una enfermedad terminal, pero eso no significa que se esté muriendo ya.

Puede durar años así.

En segundo lugar, está la llamada pendiente resbaladiza.

Se comienza con el pretexto de una enfermedad terminal, y luego se acaba pidiendo la eutanasia por cualquier malestar físico o psíquico insoportable (aunque no se esté muriendo), como pudiera ser una depresión, y a cualquier edad. Hecho que ya ocurre en Holanda o Canadá.

También hay que considerar que son casos muy extremos y pocos en comparación con el resto de la población, pero lo más grave es que ni siquiera se les brindan unos cuidados paliativos previamente.

Además, en estas situaciones, no son pocos los casos en los que los médicos se encuentran con personas que piden la eutanasia, pero en realidad se trata de un suicidio. En muchos países los protocolos para evitar que una persona se suicide funcionan eficazmente para tratar de impedirlo. El suicidio es un fracaso social. Pero en el caso de una eutanasia que pudiera ser perfectamente un suicidio encubierto, no hay nada.

En el caso del aborto, su legalización en España y en otros países, supuso el aumento drástico en pocos años de esta práctica cuando apenas se producía. Y al igual que ocurre con la eutanasia, en lugar de ayudar a las madres gestantes, se les proporciona como única salida la muerte.

Hemos de distinguir los tipos de eutanasia porque unos sí son lícitos y otros no lo son, moralmente hablando.

Tenemos la eutanasia directa que puede ser activa o pasiva.

La activa: Cuando se mata al enfermo directamente. Por ejemplo, con una inyección letal.

– La pasiva: cuando se deja de administrar terapias proporcionadas, ordinarias y eficaces que lo mantiene en vida y le provocan la muerte. Por ejemplo, se le retira la alimentación, el oxígeno o un medicamento. Lo cual se hace muchas veces incluso sin que lo pida el enfermo. Que sería una eugenesia encubierta.

También está la eutanasia indirecta.

Pero mal llamada eutanasia, pues se trata de administrar un medicamento para aliviar el dolor, aunque, en este caso sí que puede acelerar la muerte. Esto sí sería lícito, porque el fin no es que muera el paciente, si no disminuir, en la medida de lo posible, ese dolor.

A su vez hemos de tener en cuenta un dato en relación al rechazo del encarnizamiento terapéutico.

Cuando una persona ya se está muriendo y el tratamiento no le aporta ningún beneficio, sí es lícito dejar de administrarlo. No se prolonga más su agonía innecesariamente. Nadie quiere eso. Por lo tanto, no se le provoca la muerte, tan sólo se acelera el proceso ya en marcha. No se trata de dejar a las personas que sufran pudiendo reducir o paliar su dolor.

Así que teniendo en cuenta que cada circunstancia de cada enfermo es única, en general, sí es lícito retirar un tratamiento desproporcionado, extraordinario o ineficaz o realizarle una sedación terminal. Lo cual no se debe de confundir con eutanasia.

Según la definición de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos:

“Se entiende por sedación terminal la administración deliberada de fármacos para lograr el alivio, inalcanzable con otras medidas, de un sufrimiento físico y/o psicológico, mediante la disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un paciente cuya muerte se prevé muy próxima y con su consentimiento explícito, implícito o delegado”.

Es decir, que estando la muerte cercana SI es totalmente aceptable que se le proporcione la sedación. Esto no es eutanasia.

Distinto es cuando se hace con pacientes que están enfermos graves, pero que sin haber agotado al máximo las posibilidades de recuperarlo, se le sede. Hecho que ocurre con más frecuencia de la que pensamos y esto es lo que resulta una verdadera aberración y delito contra la dignidad de toda persona y una eugenesia encubierta.

Por lo tanto, las personas que no queremos la eutanasia, no queremos que sufran los enfermos innecesariamente. Es una gran mentira que se repite incesantemente. Queremos que mueran con la verdadera dignidad que se merecen. Que no se les condene a elegir como única opción la muerte, si no que puedan gozar de cuidados amorosos los últimos días de su vida para que puedan morir rodeados de amor.

Como conclusión podemos observar que en muchas ocasiones la eutanasia se está realizando como una eugenesia encubierta, es decir, para quitarse de en medio a los no aptos para el Estado.

En próximos capítulos continuaremos analizando cómo nos introducen las prácticas eugenésicas sin que nos percatemos si no estamos atentos.

Aquí puedes ver el vídeo de mi canal de YouTube:

Un saludo, la Paz y hasta muy pronto:

 

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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