oraciones a la Virgen María
Defensa del Cristianismo,  Virgen María

Las oraciones más populares a la Virgen María

ORACIONES A LA VIRGEN MARÍA

Los católicos no adoramos a María, porque sólo se puede adorar a DIOS, pero sí que la veneramos. En las oraciones recordamos y celebramos con gran alegría los acontecimientos que en la vida de la Virgen María transcurrieron.

También le rezamos porque ella intercede por nosotros. Cuando le pedimos algo a ella, lo hacemos para que sea la que, de parte nuestra, se lo pida al Señor porque está siempre a su lado.

Las oraciones que hacemos los católicos a la Virgen María, nos hacen estar más unidos a ella y a Jesús. Nos ayudan a tener más intimidad, a comprender mejor todo lo que ocurrió en sus vidas. Rezar a María nos consuela en los momentos de tristeza, nos protege del mal y nos llena el corazón de inmensa alegría.

Veamos ahora algunas oraciones a la Virgen María:

AVEMARÍA

En la oración del AVEMARÍA, recordamos en la primera parte las mismas palabras que el ÁNGEL SAN GABRIEL le dijo en la ANUNCIACIÓN. Ella, la elegida por Dios para ser madre de Jesús, dijo SI a su voluntad. En la segunda parte, le pedimos que ruegue por nosotros, ahora, todos los días y en el momento en que muramos y vayamos con el Señor. Ella es la llena de gracia por que el Señor la creó sin pecado y estaba y está llena del amor de Dios. Es lo que se celebra en la fiesta de la Inmaculada Concepción.

En un principio, sobre el s. XII, se rezaba solo la primera parte: La salutatio del Ángel y no fue hasta el s. XV, cuando se completó esta maravillosa oración a María.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo,

Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

EL SANTO ROSARIO.

Una de las oraciones más completas que le podemos rezar a la Virgen es el Santo Rosario.

Los Papas a lo largo de los años han pedido que lo recemos para pedirle a María que interceda, pidiéndole protección para la Iglesia y para nosotros mismos del mal de este mundo.

Su origen se remonta a hace muchos siglos. Desde el s. X, comenzó a formarse poco a poco, no se hizo de una vez. En un principio comenzaron a rezar las oraciones a la Virgen y al Padre nuestro por separado, tanto los monjes como las monjas en los monasterios y conventos, y con el paso del tiempo, se unieron esas oraciones formando el Santo Rosario.

Octubre es el MES DEL ROSARIO, porque coincide que el 7 de Octubre se celebra la VIRGEN DEL ROSARIO. Se pide a los cristianos que lo recemos todos los días. Aunque lo ideal sería rezarlo durante todo el año.

La Virgen María estuvo presente en los momentos más importantes de la vida de Jesús. Siempre estuvo a su lado. Ella es el camino que nos conduce a su HIJO JESÚS para que podamos salvarnos y llegar a la felicidad absoluta en el Cielo.

El Santo Rosario nos hace presente mediante los distintos misterios que se rezan, los momentos que vivieron tanto Jesús como María de Gloria, de Gozo, de Dolor y de iluminación.

En los misterios Gloriosos, que se rezan el Domingo y el Miércoles, hacemos presente “La resurrección del Hijo de Dios”, “La ascensión del Señor al cielo”, “la venida del Espíritu Santo” y la “Asunción de María al cielo”, o sea, cuando subió en cuerpo y alma al cielo.

Los misterios Gozosos se rezan el Lunes y Sábado. Se recuerda “La encarnación del Hijo de Dios”, o sea, cuando Dios se hizo una persona en Jesús dentro de María, “La visitación de nuestra Señora, la Virgen María, a su prima Isabel”, “El nacimiento del Hijo de Dios en Belén” y “La presentación de Jesús en el templo”.

Los misterios Dolorosos se rezan el Martes y el Viernes. Se hace presente toda la pasión de Jesús “la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní” antes de ser apresado por los romanos, “la flagelación de Jesús atado en la columna”, cuando fue torturado e insultado, “la coronación de espinas” y cuando “Jesús iba con la cruz a cuestas de camino al Calvario” donde fue crucificado.

Por último, en los misterios Luminosos, que rezamos los Jueves, se conmemora “el bautismo de Jesús en el río Jordán”, “Las boda de Caná” donde Jesús realizó su primer milagro, “el anuncio del Reino de Dios” que hizo Jesús a los discípulos y cuando realizó “la Transfiguración” para mostrar que era Hijo de Dios con una naturaleza divina.

Para finalizar el Santo Rosario se rezan las oraciones de las letanías a la Virgen María.

En ellas se podría decir que le rogamos a María que tenga misericordia de nosotros, que nos cuide, llamándola con multitud de nombres como Santa, Madre, Virgen, Reina, Señora… son como piropos que le decimos: arca de la Alianza, puerta del cielo, estrella de la mañana, salud de los enfermos, refugio de los pecadores, consoladora de los afligidos, auxilio de los cristianos…

Es maravilloso tener un rato en silencio interior sintiendo dentro de nosotros a María nuestra madre del Cielo con el rezo del Santo Rosario.

EL ÁNGELUS.

Todos los días, a las 12 de al mediodía, se reza la oración del ÁNGELUS a la Virgen María. Le saludamos a María y recordamos cómo ella recibió la visita del ÁNGEL SAN GABRIEL para anunciarle su misión de ser la MADRE DE DIOS hecho HOMBRE en JESÚS. Se reza desde el siglo XV

Se expresan las palabras de la conversación del Ángel y María, divididas en tres frases seguidas cada una de un Ave María. Finaliza con una oración final, el Gloria al Padre y algún canto a la Virgen.

El Ángel del Señor anunció a María

R/ y concibió del Espíritu Santo.

Oración Avemaría

He aquí la esclava del Señor

R/ Hágase en mí según tu palabra.

Oración Avemaría

Y el Verbo se hizo Carne

R/ Y habitó entre nosotros.

Oración Avemaría

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios

R/ Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos: Te pedimos, Señor, que infundas tu gracia en nuestra mente, para que los que hemos conocido por el mensaje del ángel el misterio de la Encarnación de tu Hijo seamos conducidos a la gloria de la resurrección, por lo méritos de su cruz y pasión. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (tres veces)

 

Durante el tiempo pascual, los 50 días tras la resurrección de Jesús, en lugar del Ángelus se reza el REGINA COELI.

Reina del cielo alégrate; aleluya.
Porque el Señor a quien has merecido llevar;
aleluya.
Ha resucitado según su palabra;
aleluya.
Ruega al Señor por nosotros;
aleluya.
Gózate y alégrate, Virgen María;
aleluya.
Porque verdaderamente ha resucitado el Señor;
aleluya.

ACORDAOS

Es una oración que comenzó a rezar el Padre Claudio Bernardo en el S. XVII, y después se hizo famosa. Es muy bonita y mueve el corazón de la Virgen María cuando la rezamos.

Se reza para pedir auxilio, protección o ayuda a la Virgen. Muchos santos la rezaban, como Santa Teresa de Calcuta o San Francisco de Sales.

Sin duda, es una oración que ha hecho verdaderos milagros en la vida de personas que la han rezado.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!

que jamás se ha oído decir

que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,

implorando vuestro auxilio,

haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, a Vos acudo,

oh Madre, Virgen de las vírgenes,

y gimiendo bajo el peso de mis pecados

me atrevo a comparecer ante Vos.

Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas,

antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

 

BAJO TU AMPARO:

Probablemente esta sea la oración más antigua que rezamos los cristianos. Se encontraron restos de su papiro original en Egipto, escritos en griego clásico:

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,

καταφεύγομεν, Θεοτόκε.

Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,

μὴ παρίδῃςἐν περιστάσει,

ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,

μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.

Esta oración se la rezamos a María para pedirle que nos proteja de todo mal y nos ayude en lo que necesitamos.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios:

no desprecies las súplicas que te dirigimos

en nuestras necesidades;

antes bien, líbranos siempre de todos los peligros,

Virgen gloriosa y bendita. Amén.

BENDITA SEA TU PUREZA.

La Virgen María es pura desde su nacimiento. No tuvo pecado y su alma estaba llena de dulzura y amor. Su belleza no era solo exterior, si no que interiormente tenía el corazón limpio sin maldad.

María es llamada celestial princesa virgen sagrada María porque ella llevó en su seno a nuestro Rey, a Jesús, el Hijo de Dios. Su vientre era como un refugio sagrado donde estuvo Jesús engendrado por el Espíritu Santo.

Mediante esta oración le ofrecemos todo nuestro ser: alma, vida y corazón, para que ella lo acoja y nos ayude a parecernos un poquito más cada día a ella.

Bendita sea tu pureza, … y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea, … en tan graciosa belleza.

A Ti celestial princesa, … Virgen Sagrada María,

yo te ofrezco en este día, … alma vida y corazón.

Mírame con compasión, … no me dejes, Madre mía,

morir sin tu santa bendición.

Amén.

 

SALVE REGINA.

Esta oración bellísima parece ser que existe por lo menos desde el s.XI.

La palabra salve que hay al principio significa saludo. Le saludamos a la Virgen María a la que llamamos Regina, pues es la Reina poderosa, madre, al ser la madre de Jesús y madre nuestra y misericordiosa. Porque su amor hacia todos nosotros es infinito y es madre de Dios, que es todo misericordia.

En esta oración le pedimos a ella, nuestra abogada, es decir, la que nos defiende de los peligros, que nos mire, que no nos olvide. Le rogamomos a la Virgen María que, en los momentos de dificultad y tristeza, en el destierro, nos lleve siempre de la mano hacia su hijo Jesús.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Hay muchas más oraciones a María. Pero con estas ya hay más que suficientes para estar más unidos a nuestra madre la Virgen María.

Aquí te dejo el vídeo de mi canal de YouTube «Tu Escuela Católica» que explica estas oraciones a la Virgen María

Un saludo, la Paz y hasta muy pronto:

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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