¿Quieres saber cómo podemos acabar con la violencia de género? Te lo cuento en 11 puntos

violencia de género
Tiempo de lectura: 11 minutos

Constantemente en el debate público se oye hablar de violencia de género, violencia machista, violencia doméstica, violencia, violencia…

Tanto hablar de violencia y tantas propuestas y dinero mal gastado en políticas que no están dando resultado ( como puedes comprobar aquí)  y no se dan cuenta de que acabar con la violencia de género va por otros derroteros…

¿Quieres saber cómo?

Pues sigue leyendo que yo te voy a exponer en 11  puntos algunos de los errores más comunes que pueden llegar a hacer de un adorable niño, un futuro joven violento y peligroso.

¿Tienes hijos pequeños?, ¿nietos?, ¿sobrinos?, ¿alumnos quizás?.

Sientate delante de uno de ellos, mírale a los ojos y mantén esa dulce y tierna mirada. Dale un abrazo fuerte y dile que le quieres. Seguramente el hará lo mismo contigo. Qué sensación tan maravillosa!!!, verdad?

educacion de la violencia de genero

Ahora imagínate que cuando este encantador niño crezca y sea un joven de 19 años violara a una chica, pegara a su novia, te maltratara o robara…

IMPOSIBLE!!! Te parecerá algo tan ajeno a tu familia que ni eres capaz de imaginarlo.

Pues bien, yo te digo, no que tu hijo, nieto o alumno vaya a convertirse en esto que te expongo, pues entre otros motivos, no lo conozco. Pero sí que todos estos jóvenes o adultos que pegan a sus esposas (o esposos que hay de todo) o parejas, insultan a sus madres, maltratan a sus novias (también los novios, que algunas mujeres son unas vívoras) e incluso violan y asesinan, también han sido niños. Niños dulces  y encantadores… pero que han caido en la mal llamada violencia de género.


Antes de proseguir te explicaré sencillamente por qué considero que la violencia de género no debería llamarse así.

Primero porque al decir el término «género» estamos aceptando los postulados de la IDEOLOGÍA DE GÉNERO, pues de hecho, de ahí, ha surgido todo este mogollón con el que nos martillean constantemente en los medios de comunicación.

En este artículo te resumo brevemente qué es la IDEOLOGÍA DE GÉNERO.

Pero por otro lado, indirecta y sutilmente, nos está diciendo ese término que la violencia tiene sexo y ¿cuál es el malo?, ¡¡efectivamente!! el hombre tiene todas las de perder!!!   Y la mujer siempre la víctima…

Hay un trato bastante desigual en cómo se está afrontando esta problemática, como puedes leer aquí

Te contaré algo en confidencia: yo de hombres entiendo un rato, tengo 6 hijos varones más el padre que también lo es. Se perfectamente cómo es su naturaleza masculina y no te puedo negar que brutos son bastante más que las mujeres. Pero también te digo otra cosa, hay mujeres que tienen una lengua afilada, una mala idea (o mala leche como dicen en mi Granada) y una maldad… que ni por asomo la tienen los hombres.

Se podría decir que el hombre es en muchas ocasiones como el perro ladrador poco mordedor y la mujer la que tira la piedra y esconde la mano.

¿A quién pillan para echar la culpa? pues evidentemente al que ladra, al más bruto.

educación violencia de género

Todo esto no quiere decir que esté justificando al hombre, pues hay mucho asesino en potencia por ahí, pero sí que tengamos cuidado con todos estos términos e ideas que nos van introduciendo tergiversadas y manipuladas.

A su vez no podemos dejar de pasar algo sumamente importante de lado: La testosterona, la gran hormona propia del sexo masculino, es la que provoca que se activen los circuitos del sexo y la agresividad.

En la mujer este aspecto no se da en tal alto grado.

Esto no lo digo yo, claro, si no la infinidad de estudios que lo demuestran.

En este caso os remito al libro «El cerebro masculino» de Louann Brizendine que es todo un completo manual para entender a los hombres.

Claro está que esta agresividad se ha de enseñar al hijo a encauzarla y controlarla. Porque el hecho de que en su naturaleza varonil se de esta caractéristica no justifica, ni mucho menos, que la tengamos que dejar fluir «naturalmente».

Por ello te propongo que continues leyendo.


Prosigamos con el tema que me ha llevado a estas líneas:

Conocer cómo realmente podemos acabar con la violencia de género.

Estábamos analizando la cuestión de que los jóvenes violentos que violan, asesinan, maltratan… han sido también niños maravillosos.

Entonces… ¿Qué les ha pasado? ¿Cómo han llegado a convertirse en eso que son: poco menos que unos monstruos?

Simplemente les ha faltado una correcta educación en su familia desde la infancia.

Enamorado o con dependencia afectiva

Y esta es precisamente la clave donde se encuentra la solución a todos las violencias que se generan con los años en las personas:

UNA CORRECTA EDUCACIÓN INTEGRAL

 

Sí, sí, la educación es el secreto, espera y te lo explico a continuación.

El modelo de la educación de los padres es fundamental en el futuro del hijo.

Te voy a exponer brevemente por puntos algunos de los errores más comunes que pueden llegar a hacer de un adorable niño, un futuro joven violento y peligroso.

Sobre estos temas tengo varios artículos que también te pueden interesar mucho.

Por ejemplo, en este: Conoce las consecuencias de una incorrecta educación en el adolescente, expongo con puntos detallados lo que supone dejar la educación en manos de otros y descuidarnos en estar pendientes del hijo para educarles hacia el bien y lo bueno.

Y cuando menos no lo esperamos, nos podemos llevar una sorpresa bastante desagradable  que conlleva serios problemas.

En este otro artículo te detallo cómo poder educar la sexualidad del hijo para que aprecie su verdadero valor y la utilice adecuadamente. De esta forma, nos evitaríamos muchos violadores…

Y también en este interesante artículo Por qué hace falta una educación sexual en valores, que escribí a propósito de la primera vez que se dio, no hace mucho, el primer caso de una violación en grupo en España.

Comencemos a desglosar los puntos claves a tener en cuenta que se esconde tras una persona violenta y que tienen su origen, generalmente, en la modalidad educativa de los padres con respecto al hijo:

1. Padres que no han sabido decir NO.

Otorgando toda clase de caprichos. En ocasiones insignificantes pero que sumados, son todo un completo conjunto de hábitos que se han ido creando en el hijo, el cual pide e inmediatamente recibe. Con el tiempo, sus demandas irán siendo mayores y, como todo no se lo podemos dar, su enfado irá en aumento comenzando por rabietas, más tarde insultos, después portazos hasta poder generar violencia física.

  • SOLUCIÓN: Decir NO con autoridad a sus numerosas peticiones, muchas veces fruto de caprichos que no le benefician. El niño no tiene discernimiento aún para saber lo que realmente le conviene. Pide sin más, prueba a los padres para ver hasta donde puede llegar.

Si le hacemos ver pronto que hay cosas que se le pueden conceder pero otras no y ha de aceptarlo sin más, antes lo aprenderá.

La solucion a la violencia de género

2. Padres que no han sabido apreciar los rasgos y cualidades positivas de su hijo pero sí que han denunciado constantemente lo negativo de éste.

Hijos sometidos a críticas continuas. Padres que pareciera que están con el hacha levantada para echar en cara cualquier cosa que el  hijo ha hecho mal. Los hijos se rebelan ante esto. Les provoca inseguridad y baja autoestima. Puede llevar a un carácter encerrado en sí, malhumorado, exigente con el mismo y los demás, déspota… y violento.

  • SOLUCIÓN: Apreciar al hijo por quien es y no por lo que hace. Pero sobre todo, hacérselo ver. Que él note que se le quiere y que cuando se le corrige es por su bien, para que aprenda y madure. Aplaudirle sus cualidades positivas por encima de las negativas, dando menos importancia a determinadas situaciones. A veces conviene hacerse los tontos antes que estar continuamente atosigando al hijo.

«Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor.»
Efesios, 6

3. Padres permisivos con las faltas de respeto.

Ante las burlas a los demás, lenguaje grosero, gritos, amenazas… los padres no han sabido poner freno a tiempo. Los hijos comienzan a faltar al respeto a los padres y hermanos con pequeños insultos: «tonto» y terminan amenazando con denunciar a los padres y pegando a sus hermanos y progenitores si viniera el caso. Son niños impulsivos y carentes de control.

  • SOLUCIÓN: Ser intransigentes con las faltas de respeto y burlas. Enseñar al hijo a pedir perdón cuando se ha excedido. Ayudarle a controlar el genio, la ira, la respuesta rápida y violenta. Que aprenda a serenarse antes de reaccionar impulsivamente, a pensar antes de hablar o actuar. Es una tarea que si se comienza desde la infancia, será más fácil de adquirir con los años. Se le enseñará así la virtud tan beneficiosa de la resiliencia y la empatía.

A propósito de estas virtudes, te puede interesar leer ¿Quieres saber cuántas virtudes hay en tu vida?


4. Padres que se resignan y tiran la toalla rápidamente ante el comportamiento inadecuado del hijo.

Unas veces por dejadez, otras por no entrar en discusiones, se termina dejando que el hijo consiga lo que quiere. Con el tiempo ese hijo lo que ha aprendido es a mandar en el hogar por encima de los padres. En caso de que se le lleve la contraria impodrá su voluntad muchas veces con violencia e intolerancia.

Javier Urra, psicologo y el primer Defensor del Menor, entre otras muchas titulaciones, puede corroborar esta tesis que expongo. Sus numerosos libros así lo atestiguan.

  • SOLUCIÓN: Ser constantes para hacer cumplir las normas del hogar. Intransigentes con el comportamiento inadecuado. Ser exigentes con el hijo pues amar a un hijo no supone dejarle hacer a su antojo para no molestarle, si no exigirle con cariño para que aprenda y madure. Y ser  perseverantes sin desesperar.

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5. Padres que no han delimitado normas y límites claros en la familia.

La falta de unas conductas claras a la que atenerse el hijo conlleva un vacío que éste aprovecha para hacer lo que quiera. Enlazando con el punto anterior, se podría decir que al final terminará siendo el hijo el que dicte las normas. No tiene límites claros. No ha aprendido a escoger el bien descartando el mal pues ha tenido libertad en sus elecciones siendo aún inmaduro para ello.  Tampoco ha aprendido a cumplir con respeto lo establecido aunque no le guste o no le apetezca. Esto le lleva a una actitud provocadora, irresponsable, déspota. Creyéndose con derecho a hacer lo que quiera cuando quiera y si es mantener relaciones sexuales a la fuerza o desahogar su malhumor con violencia, lo hará de mayor.

  • SOLUCIÓN: Poner normas y límites delimitados y claros. NO hacen falta muchos. Pero los que haya que los conozca y los respete. Sus padres o educadores son los que dirigen estas pautas educativas, no el. Aprenderá a autocontrolarse, el respeto y la espera.

6. Padres que consideran prioritario el éxito académico y futuro laboral como máximo objetivo para el hijo.

Excesivamente preocupados por su hijo para que estudie mucho, saque  buena media de nota, obtenga un buen título universitario, un excelente puesto de trabajo… que está todo muy bien, pero se olvidan de lo más importante!!! que la felicidad de su hijo no depende de eso!!!. El hijo así aprende que el sentido de su vida es trabajar, ganar dinero, disfrutar como pueda la vida y poco más… Así que su modo de vivir dependerá en parte de si consigue esos objetivos, a costa de lo que sea. Pero si no, se frutrará porque no sabe vivir para otra cosa y buscará llenar su felicidad con lo que sea, incluyendo relaciones sexuales pasajeras, experiencias nuevas de todo tipo, borracheras y drogas…

  • SOLUCIÓN: Como ahí no encontrará la felicidad ni el sentido de su vida, los padres han de enseñárselo desde que nace. Educarle para que sea feliz no una máquina productiva.

Para ello te remito a este artículo donde expongo este gran secreto de la fuente de la felicidad.

 

7. Padres que no han sabido hacer recaer consecuencias efectivas, directas y claras sobre las conductas incorrectas.

El hijo se ha pensado que no pasa nada cuando insulta a su hermano, engaña a sus padres, llega más tarde a casa, miente en los estudios… de este modo va haciendo lo que le viene en ganas sin conocer que tiene consecuencias para el y los demás su comportamiento. Esto lleva al narcismo, a la indiferencia ante los demás, al embotamiento e insensibilidad hacia el sufrimiento del otro e incluso a,  con los años,  creerse con derecho de mentir o dar una paliza a su pareja si lo ve conveniente. (¿Violencia de género?)

SOLUCIÓN: Hacerle recaer al hijo siempre las consecuencias directas y claras, en el momento y  previamente advertidas, de su conducta inadecuada. No consiste en ser extremadamente duros, ni en liar el follón por algo que quizás no sea tan relevante, pero si de que vaya aprendiendo que no puede huir de sus responsabilidades y las consecuencias que tiene para el y los demás.

 

8. Padres ausentes física como afectivamente ante el hijo.

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Mantener económicamente una familia supone muchas horas de trabajo pero en ocasiones, el que pierde es el hijo. Mantener felizmente a una familia también suponen horas… así que algo se queda en falta en esta balanza.

SOLUCIÓN: Lo ideal sería pasar más horas juntos, no delante de las pantallas. Juntos jugando a juegos de mesa, haciendo la cena, arreglando el jardín… cualquier excusa es buena para pasar el tiempo con tus hijos.

Sobre todo intentar dedicarle un tiempo exclusivo para él: ir juntos de compras, charlar un rato antes de dormir…

9. Padres que suelen ser intermitentes y variables en su modelo educativo.

Unas veces son demasiado rígidos, otras demasiado flexibles. Lo que hoy supone castigo y bronca quizás mañana no sea tan relevante.

Esto ocasiona niños inseguros, que no saben a qué atenerse, instabilidad emocional, enfrentamientos continuos… que puede derivar una vez más en violencia en el hogar.

SOLUCIÓN: Mantener unos criterios claros y coherentes, pero sobre todo, estables. Los padres hemos de saber qué perseguimos en cada decisión para los hijos. Si pretendes, por ejemplo, que tu hijo no sea un mal hablado, no le puedes dejar pasar decir palabrotas un día y al siguiente reirle la gracia.

10. Padres que han confundido autoridad con autoritarismo.

La autoridad no consiste en gritar, imponer tu mandato a base de castigos, golpes de mesa… que genera violencia. Los hijos aprenden lo que ven y querrán imponer también sus criterios de ese modo.

SOLUCIÓN: Aprender el «arte de la comunicación». Aprender ser padre es todo un reto diario y mostrar una adecuada autoridad no es sencillo. Mantener el control supone comunicarse más relajadamente, con las ideas claras sobre lo que se pretende educar. Teniendo en cuenta el interior del hijo, sus sentimientos y motivos que le han podido llevar a tal actuación.

Claro está que hay que ser firmes, serios… pero sin perder nunca la dulzura.


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11. Padres que han tenido una relación violenta en presencia de los hijos.

Por desgracia es una situación que se da. Padres violentos con sus esposas. Madres violentas con sus esposos. La violencia tanto física como psicológica hace mucho daño.

También están los casos de hijos que han sufrido maltrato de sus padres. Ante esto es evidente que el hijo pueda reflejar en su conducta eso que ha aprendido en su familia.

SOLUCIÓN: El amor ha de ser el principio y fin que una a los padres e hijos. Es la única garantía de felicidad verdadera. Una auténtica escuela de felicidad.

Y este amor tan sólo puede regalarlo Dios.

Un amor que perdona, que es paciente, que no toma en cuenta el mal… un amor incondicional, eterno…

¿Quieres saber cómo podemos aprender de Dios este AMOR en la familia? Te recomiendo leer este artículo de mi blog: La inteligencia emocional de Dios, un modelo para los padres.

Si has llegado hasta aquí te tengo que felicitar, pues la verdad es que me ha salido un artículo mucho más largo de lo que pensaba, pero muy completo, no?

No te asustes si te ves reflejado en más de un punto de los que acabo de detallar. Educar es muy bonito pero en ocasiones muy complicado. No somos padres perfectos.

Hace poco lo decía el Papa Francisco: No existe la familia perfecta.

Lo importante es ser conscientes de esta realidad, aceptarla, querer corregirla, ser muy constantes y pedir ayuda, primero a Dios y, después si es necesario, a los numerosos especialistas que para eso están.

Y tras lo leído, ¿Te parece que la solución para erradicar la violencia de género está en esas políticas que invierten millonadas para que se enriquezcan unos cuantos? ¿ O pasa por invertir en la educación, pero, sobre todo, en ayudar a las familias?

Deja tus comentarios más abajo.

No te vayas sin echarle un vistazo al fantástico e imprescindible libro que acabo de publicar, un completo manual para todos los que nos preocupamos por la educación de los niños para que crezcan libres y sin caer en los engaños de la IDEOLOGÍA DE GÉNERO.

Pincha en la imagen para leer el resumen.

 

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Un saludo y hasta muy pronto!!!.

 

ALICIA BEATRIZ MONTES FERRER

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